En 2006, Garth Sundem y yo confrontamos uno de los grandes misterios sin resolver en las ciencias sociales: exactamente qué tan pronto tronará un matrimonio dado de celebridades.

Con base en la pericia estadística de Garth y mis extensos estudios de la literatura en la filas de las cajas de supermercado, publicamos una ecuación en The New York Times para predecir la probabilidad de duración de un matrimonio de celebridades. Las variables de la ecuación incluyeron la fama relativa del marido y la esposa, la edad, la duración del cortejo, los antecedentes maritales y el factor símbolo sexual (determinado al ver las primeras cinco entradas en Google y contar cuántas la muestran en atuendos brevísimos o sin ninguno).

Ahora, con más de cinco años de datos de seguimiento, podemos reportar el firme sustento empírico para la Teoría Unificada sobre las Celebridades de Sundem y Tierney.

Con la ecuación de 2006 se predijeron correctamente las catástrofes para Demi Moore y Ashton Kutcher; Pamela Anderson y Kid Rock, y Britney Spears y Kevin Federline. También se pronosticó que probablemente Will Smith y Jada Pinkett no llegarían a su aniversario 15 en diciembre de 2012; siguen casados hasta ahora, pero las columnas de chismes abundan en reportes de una separación pendiente.

En una nota más feliz, la ecuación de 2006 identificó a dos parejas con buenas posibilidades de llegar a su quinto aniversario en 2010: Ben Affleck y Jennifer Garner, así como Matt Damon y Luciana Barroso. En efecto, llegaron (y siguen casados).

Con todo lo impresionantes que son estos resultados, creemos que es posible un mayor avance científico. Hemos pulido la ecuación con base en datos reciente, así como en la investigación realizada por Garth en su nuevo libro, diabólicamente ingenioso, “Brain Trust: 93 Top Scientists Reveal Lab-Tested Secrets to Surfing, Dating, Dieting, Gambling, Growing Man-Eating Plants, and More!”.

Aunque se hizo un buen trabajo general con la ecuación de 2006 para identificar cuáles eran las parejas con mayores probabilidades de divorciarse, algunas de las predicciones específicas resultaron demasiado pesimistas. Porque Demi era tan famosa – y mucho más que Aston – asignamos a su matrimonio pocas posibilidades de sobrevivir un año, pero no se separaron sino hasta 2011. Fuimos pesimistas en forma similar respecto a Tom Cruise y Katie Holmes (debido a la fama de él, sus dos matrimonios fallidos y la diferencia de edades), pero siguen juntos.

¿Qué les salió bien, y estuvo mal en nuestra ecuación? Garth, un autoproclamado superobseso, hizo muchos cálculos y descubrió una mejor forma de estimar los efectos tóxicos de la fama. Mientras que la ecuación vieja medía la fama contando los millones de accesos a Google, en la nueva se utiliza un ratio de otras dos medidas: la cantidad de menciones en The Times dividida entre las menciones en The National Enquirer.

“Se trata de una mejora importante en la ecuación”, dice Garth. “Resulta que la fama de conjunto no importa tanto como el sabor de la fama. Es la fama de tabloide lo que te condena. Seguro, Katie Holmes tuvo cerca de 160 accesos en Enquirer, pero tuvo más del doble de accesos en el NYT. Un ratio NYT/ENQ alto también explica por qué Chelsea Clinton y Kate Middleton tienen mejores posibilidades que las hermanas Kardashian”.

El nuevo análisis de Garth muestra que es la fama de la esposa la que realmente importa. Mientras que el ratio NYT/ENQ del marido es ligeramente predictivo, el efecto es mucho más débil que el de la esposa, que no se incluye en la nueva ecuación. Ni tampoco lo son las variables de la vieja ecuación, como el número de matrimonios anteriores, y la diferencia de edades entre marido y mujer.

En la fina tradición de la navaja de Occama, la nueva ecuación tiene menos variables que la vieja. Además de la fama de tabloide de la esposa, las más importantes son la edad combinada de los cónyuges (las parejas más jóvenes se divorcian más pronto), la duración del cortejo (entre más rápido se casan, más rápido se separan) y el factor del símbolo sexual (definido formalmente como el número de accesos a Google que muestran a la esposa “en ropa diseñada para provocar un propósito libidinoso”).

¿Por qué es peligrosa la imagen sexi de la esposa? ¿Y por qué sus variables – imagen, fama de tabloide – importan mucho más que las del esposo?

“Se puede explicar esto de dos formas”, dice Garth. “El tipo es ineficaz para predecir el destino del matrimonio o es un enigma, indefinible con números. Prefiero esto último”.

Sin embargo, la explicación anterior parece más verosímil a los expertos que consulté, como John G. Holmes, un psicólogo en la Universidad de Waterloo en Ontario, quien estudia las relaciones.

“Las mujeres inician 70 por ciento de los rompimientos, así es que quizá esa es la razón por la que su personalidad e imagen son más predecibles”, dice. David M. Buss, quien analizó las estrategias de apareamiento en todo el mundo en “The Evolution of Desire” y en “Why Women Have Sex”, indica varias razones del porqué la fama de tabloide y la imagen sexi de la esposa significan problemas.

“La investigación ha documentado que mujeres que usan ropa brevísima y sexualmente provocadora tienden a estar más altas en el rasgo del narcisismo”, dice Buss, un psicólogo en la Universidad de Texas. “Encontré en mi investigación sobre las parejas de casados que el rasgo del narcisismo indica la probabilidad de infidelidad sexual. Los altos en narcisismo sienten que tienen el derecho de tener sexo con otros. Asimismo, oscilan entre los sentimientos de grandiosidad e inutilidad, y la atención sexual los ayuda a mantenerse en la región del autoensalzamiento de la autoestima”.

La infidelidad sexual también es una estrategia excelente para que una celebridad narcisista obtenga atención de los tabloides. Y, en tanto los tabloides están felices de perseguir a los infieles de cualquier sexo, Buss dice que esa investigación de la longevidad de los matrimonios muestra que sigue habiendo una doble moral: “Es estadísticamente más probable que la infidelidad sexual de las mujeres lleve al rompimiento marital que la infidelidad sexual de los hombres”.

Claro que la correlación no significa causación, dice Betsey Stevenson, una economista en Penn quien ha estudiado la longevidad marital. “Sabemos que la gente que se casa joven tiene muchas más probabilidades de divorciarse”, dice Stevenson. “Pero lo que es mucho más difícil de decir es si los tipos de personas que se casan jóvenes tienen más probabilidades de divorciarse o si la juventud al momento del casamiento realmente hace que un matrimonio sea más propenso al divorcio”.

De cualquier forma, todavía podemos usar estas variables para hacer predicciones. Las buenas noticias son que gracias en gran medida a los cortejos prolongados, unas cuantas parejas de celebridades tienen una posibilidad mejor que el promedio de durar al menos 15 años: Kate y el príncipe William, Calista Flockhart y Harrison Ford; Chelsea Clinton y Marc Mezvinsky, y Beyonce Knowles y Jay-Z.

Es probable que muchos otros se separen entre el quinto y el 15 aniversarios (incluidos Tom y Katie, ahora en su sexto año), y no es factible que algunos duren tanto tiempo. Después de hacer muchos cálculos, el consejo de Garth a Jessica Simpson y Spears es que eviten casarse pronto. Y no tiene grandes esperanzas a largo plazo para una hermana Kardashian casada con una luminaria de básquetbol profesional.

“Calculé las posibilidades de que Khloe Kardashian y Lamar Odom celebren sus bodas de oro”, dice, “Aun cuando me extendí 15 lugares decimales, la probabilidad sigue siendo cero”.