El ejercicio basado en las percusiones gana adeptos

Cristina Peerenboom no buscaba quitarse unos kilogramos a golpes. Todo lo que quería el verano de 2010 era escapar de cierto drama romántico, tocando la batería. Sin embargo, la pequeña Peerenboom rompió el banco al pararse en él para alcanzar un libro, así es que pasó una hora en cuclillas, practicando sus canciones favoritas de Furia contra la Máquina.

A la mañana siguiente, Peerenboom – una entrenadora personal en Los Angeles, que es tan hiperactiva que se tatuó el símbolo del botón de encendido de una computadora en la parte interior de la muñeca izquierda (“es un punto de presión”, notó) – estaba tan adolorida del abdomen y las piernas que apenas si pudo pararse del sofá de una amiga, su hogar temporal (véase “drama romántico”).

“Me di cuenta de que mover la batería por todas partes en cuclillas se parece bastante a hacer Pilates, pero sobre los pies”, comentó Peerenboom, ahora con 26 años. Su anfitriona, Kirsten Potenza, hoy de 27, compañera baterista y ex remera universitaria, estaba intrigada. (Ambas se conocieron, apropiadamente, mientras se turnaban a tocar en la batería de Matt Sorum de Velvet Revolver en una fiesta en Hollywood Hills.)

Las amigas pasaron tres meses en la terraza de la azotea de un amigo, tratando de sacar unas rutinas simples pero de ritmo acelerado, en cuclillas y centradas en embestidas. Agregaron insinuaciones (en un segmento, “M” representa “muslos”) y baquetas de plástico equilibradas, en un tono verde fosforescente. En una clase de 50 minutos, calculan, los participantes aplastan una estera sobre el piso con un par de Ripstix de un cuarto de libra (el doble del peso de las baquetas normales) un promedio de 15,000 – sí, 15,000 – veces.

Los ejercicios, Pound, han sido un éxito, y han inspirado catarsis cardiacas (y una rebatiña por espacios) en cadenas de gimnasios como Crunch, Coregasm y otras clases con nombres descarados, así como en los corporativos en Sony Pictures y, quizá inevitablemente, las oficinas centrales en Santa Monica de Recording Academy. Jack McAlpin, un consultor administrativo de 26 años, confesó que se escabulle regularmente por la puerta lateral de su gimnasio para conseguir un lugar. Al terminar la primera sesión cuando probó Pound, “caminaba raro al día siguiente”, dijo con aprobación. “El peso de las baquetas hace que pierdas el equilibrio, así es que las entrañas te están matando al terminar”.

No se puede decir que los roqueros tengan fama de vivir sanamente, y, hasta hace poco, aceptar del baterista – el único tipo en el escenario que se pasa el concierto completo sentado – señalamientos para estar en forma habría parecido tan efectivo como golpear grasa con baquetas y esperar que desapareciera. (“Somos chivos expiatorios fáciles”, dijo riendo Clem Burke, el baterista de Blondie. “No somos blancos en movimiento, en ese sentido, somos fijos”.) Sin embargo, Pound y un puñado de otras ofertas inspiradas en las percusiones, como Drums Alive, una importación alemana, están convirtiendo al baterista en la estrella del mundo de la buena condición física.

Donna Cyrus, la vicepresidenta sénior para programación de Crunch, comentó que la popularidad instantánea de Pound hizo que expandiera las ofertas de la cadena “muchísimo más que otras clases de marca que hayamos lanzado en el pasado”. Hard Candy, la cadena de gimnasios de la cual la voguista del ejercicio, Madonna, posee una parte, empezará a ofrecer los ejercicios en algunos de sus clubes en 2013. El siguiente: una sesión de entrenamiento en el gimnasio del tercera base de los Yankees, Alex Rodríguez, en la Ciudad de México.

Entre tanto, Drums Alive, que implica tomar un par de baquetas de nogal americano y llevarlo hasta una pelota para ejercicios a la altura de la cadera y colocada sobre “steps” para aeróbicos, se ha propagado a los 50 estados de Estados Unidos (y a por lo menos otros seis países). Las aficionadas base: mujeres suburbanas, mayores de 40 años, que a menudo toman la clase en centros recreativos, dijo Jen Dagati, el jefe de la unidad de licencias para Norteamérica de la compañía. Los ejercicios, disponibles en Queens, también son muy populares en centros para adultos mayores (por lo general, acompañados con la sonorización de una gran banda) porque se modifican fácilmente para casos de movilidad limitada. A su fundadora Carrie Ekins, una estadounidense que vive en Alemania, se le ocurrieron los ejercicios cuando arremetía contra unas cajas debido a la frustración que sentía después de lesionarse la cadera en un accidente automovilístico.

Dagati dijo: “Creo que nunca eres demasiado viejo para querer sentirte como una estrella de rock”.

Richard Cotton, un fisiólogo del ejercicio y director nacional de certificación del American College of Sports Medicina, determinó que Pound es más desafiante que Drums Alive “debido a la fuerza intensiva y la flexibilidad que se requieren para llegar al piso”. Sin embargo, Drums Alive, agregó, puede ser bastante aeróbico también“. Los escépticos toman nota: ”Si estas en condición física decente para cualquiera de estos ejercicios, vas a quemar por lo menos las mismas calorías que con cualquier otra clase de ejercicios grupales vigorosos“, dijo. ”Por supuesto que no será menos".

Hasta fingir que se toca la batería ha empezado a ganarse cierto respeto, al menos aeróbicamente. Ari Gold, el escritor y director de la comedia de 2008 sobre eso, “Adventures of Power” (y, para su regocijo, “accidentalmente el emisario mundial de algo tan sublimemente ridículo”), el año pasado terminó fingiendo que interpretaba “Hot for Teacher” de Van Halen ante un público de 5,000 personas en Finlandia. “Fue con mucho el ejercicio más intenso que haya hecho alguna vez”, dijo Gold, cuyo elenco cinematográfico incluyó (redoble de tambor, por favor) a Adrian Grenier. (Ari Gold también es el nombre del agente del personaje de Grenier en el programa de televisión “Entourage”. En la vida real, el par es integrante de una banda llamada Honey Brothers; Grenier es el baterista.)

Cotton dijo: “Aún si sólo estás tocando al azar, se mueven todas tus extremidades. Eso es muchísimo trabajo intenso”.

Marcus Smith, quien trabajó con el equipo olímpico inglés de boxeo, y estudia fisiología del deporte y el ejercicio en la Universidad de Chichester en Inglaterra, ha estado esperando un auge de los ejercicios de percusión.

En un periodo de ocho años, Smith y su equipo le hicieron pruebas a Clem Burke de Blondie, en las que le midieron frecuencia cardíaca, absorción de oxígeno y niveles de ácido láctico durante las giras. (Smith ha sido un seguidor de Blondie desde que tenía 15 años y, dijo, “enamorado de Debbie Harry”.)

El promedio de la frecuencia cardíaca de Burke fue de 140 a 150 latidos por minuto, aproximadamente el equivalente a correr la milla en 10 minutos, con picos de 190 latidos, o milla en cinco minutos.

“Intente hacerlo en una caminadora y hacer lo mismo durante tres horas noche tras noche”, dijo Smith, quien estimó que sólo podría hacerlo un atleta profesional. Burke, ahora tocayo del Proyecto de Percusiones Clem Burke, que también ha trabajado con bateristas de Bloc Party y Primal Scream, quemó casi 600 calorías cada hora en un concierto. Es más de lo que habría quemado corriendo, dijo Smith.

¿Qué piensa Burke, de 56 años, sobre el momento del baterismo para tener condición física? Claro que está a favor de cualquier cosa que “dé un giro positivo a la batería”, pero duda de los nuevos ejercicios: “¿Cincuenta personas con baquetas? Suena a que habría bastante ruido”.

Neil Peart, a quien los lectores de Rolling Stone eligieron en una encuesta de 2011 como el tercer mejor baterista de todos los tiempos y que inspira a algunas personas que van al gimnasio, dijo que en las tres y media semanas de ensayos antes de que su banda Rush empezara su gira 2012 hace poco, bajó por lo menos 4.5 kilogramos.

Peart, quien informó que se cambia la ropa sudada dos o tres veces al día, bromeó: “Oportunidad de negocios obvia. '¿Quiere bajar de peso y poner a tono el cuerpo completo? ¡Inscríbase a los nuevos y fabulosos ejercicios Bubba Drum!'” (Bubba es el apodo de Peart.)

La pérdida de peso no se debió a que Peart, de 59 años, no estuviera en forma. Empezó a nadar a distancia a los treintaitantos años y prefiere esquiar a campo traviesa. Un día libre entre espectáculos en Red Rocks, Colorado, en 2010, decidió dar cuerpo a la trama de una novelización del álbum de la banda “Clockwork Angels” escalando el monte Evans de 4,348 metros con su coautor Kevin J. Anderson.

Este año, el régimen de entrenamiento previo a la gira empezó en febrero. Tres veces por semana, Peart pedaleaba la bicicleta durante 20 minutos hasta llegar a la YMCA local en Los Angeles, cambiaba el casco por un pañuelo y pasaba 30 minutos en la elíptica (en la que mantiene la frecuencia cardiaca cerca del máximo recomendado), seguido de ejercicios de calistenia, yoga de saludo al sol (sostuvo cada postura por una cuenta de 20 Misisipís) y el retorno a su casa en bici.

¿Cuál es su música favorita para hacer ejercicio? El silencio. “La única actividad que combino con música es manejar el coche”, dijo Peart. “Para mí, el ejercicio es un acto de voluntad”.

Women participate in a Pound fitness class at Crunch, in Burbank, Calif., Sept. 4, 2012. Drumming workouts like Pound, which incorporates weighted drumsticks into its cardio routines, and Drums Alive are turning percussion into the rock star of the fitness world. (Ann Johansson/The New York Times)