
A los 15 minutos de iniciada la comedia en vivo dentro de su película “Laugh at My Pain”, después de fragmentos sobre su incapacidad para gastar dinero tan generosamente como sus amigos atletas y el extraño actor que contrató para interpretar a Bob Esponja en la fiesta de su hija, Kevin Hart giró hacia una rutina sobre la adicción a la cocaína de su padre.
“Cuando lo oyes por primera vez”, dice Hart, un comediante chaparro, lleno de energía, “dices: '¿Qué? ¿Tu papá se metía drogas? Qué loco’”. Todavía sonriendo, dice: “No es tan malo. Te diré por qué”.
¿Alguna ventaja del hábito de su padre?
“No hay tal cosa como una mala idea de un cocainómano”, explica Hart.
¿Alguna desventaja? Cuando tu papá se presenta pasado a un concurso de ortografía y echa porras como si fuera una competencia deportiva.
Luego, para deleite del público, Hart imita la entrada de su padre, con un bamboleo de cabeza, subiendo y bajando los brazos, y gritando con voz cantarina: “¡Está bien, está bien, está biii-eeeen!”.
Hart convirtió esta expresiva reconstrucción del grito de batalla que tenía su padre debido a la cocaína en una inverosímil frase de moda – y “Laugh at My Pain”, junto con ella, en un éxito de bases _, que le forjó una base de seguidores en constante expansión, y, hace poco, le dieron el trabajo, ganado con mucho esfuerzo, de ser el anfitrión en los MTV Video Music Awards.
En agosto, los preparativos de su espectáculo trajeron a Nueva York a Hart, de 33 años, donde explicó durante la comida en Times Square que su comedia no siempre es tan confesional, pero que entre más personal y reveladora se ha vuelto, más éxitos ha tenido. “Cuando explotas eso”, dijo Hart, “es que despega tu carrera”.
En una carrera que lleva más de una década, Hart se encuentra en su fase más explosiva hasta ahora. Desde que se estrenó “Laugh at My Pain” en septiembre del año pasado, ese largometraje producido en forma independiente ha recaudado más de 7.7 millones de dólares sobre un presupuesto de unos 700,000 dólares.
“Think Like a Man”, la comedia romántica de Sony/Screen Gems, en la cual formó parte de un elenco de reparto, ha vendido boletos por más de 91 millones de dólares desde abril.
Hart ha aparecido en televisión en un papel recurrente en la comedia de situaciones, un éxito de ABC, “Modern Family”. Durante el Festival de la Comedia de Nueva York en noviembre, participará en dos espectáculos en el Madison Square Garden.
Por todo lo que ha logrado, Hart está sumamente confiado en que le aguardan triunfos aún mayores. Y, entre más alto sube, se siente más seguro de que debe ser franco con el público, sobre todo por lo que le ha pasado en la vida.
“Debido a lo que hago, tiene que ser un libro abierto”, expresó. “Pero en este momento, se trata de un libro que se está escribiendo”.
Hart, vestido totalmente de negro, metido con una ensalada César de pollo y una copa de pinot noir, platicó con sus colegas Harry Ratchford (quien es oficialmente el director de operaciones del equipo Hart) y Dwayne Brown (su asistente ejecutivo), quienes estaban sentados en una mesa cercana.
Los tres hombres intercambiaban teléfonos inteligentes y un iPad mientras revisaban emocionados los datos sobre la venta de boletos para los espectáculos de Hart en el Madison Square Garden, así como los detalles de los comerciales llenos de celebridades que iba a filmar para MTV.
Sin embargo, Hart, quien mide 1.65 metros, podía recordar fácilmente la época en la que todavía hacía comedia en clubes de su nativa Filadelfia, con el nombre escénico de Lil’Kev the Bastard, y no garantizaba mucho apoyo ni entusiasmo.
“Trataba de ser todo el mundo”, dijo. “Estaba tan confundido que no sabía qué hacer”.
Resultó que Hart tenía bastantes luchas personales que explotar, empezando con su infancia cuando a su hermano mayor y a él los crió su madre, mientras su padre seguía con su drogadicción.
Sin embargo, Hart dijo: “Se requiere tiempo para explotar eso. No nada más te despiertas y dices: 'Oh, voy a ser bueno y voy a hacer esto y a hablar de todo’. No sabía cómo hacer que eso fuera chistoso”.
En cambio, Hart perfeccionó su acto en clubes de Filadelfia, Nueva York y Los Angeles, donde había firmado un contrato de seis cifras, de talentos de una cadena de televisión. Protagonizó pilotos para Judd Apatow, el futuro director y escritor de “Knocked Up” y “The 40-Year-OLd Virgin”, así como para Steven Levitan, un futuro cocreador de “Modern Family”, que no fueron seleccionados, pero le dieron oportunidades para impresionar a Hollywood.
“Había un tipo que apreciaba todo lo que tenía”, dijo Levitan. “Era bastante desconocido, e incluso entonces era entusiasta de las cosas en las que trabajaba, y esa energía es contagiosa”.
Aunque Hart obtuvo la atención en especiales de comedia en vivo, como “I’m a Grown Little Man” (que se estrenó en 2009) y “Seriously Funny” (en 2010), no dejó de bromear sobre los acontecimientos en su vida aparentemente privada.
“Mis seguidores vieron que me comprometí para casarme, vieron que hice a esa mujer mi esposa”, dijo Hart. “Me vieron tener hijos, divorciarme, hablar del divorcio antes del divorcio, hablar sobre la reacción de mis hijos ante ese divorcio”. (Hart tiene dos hijos de su exesposa Torrei.)
Así es que cuando Hart empezó a prepararse para “Laugh at My Pain”, no había duda alguna de que su rutina abarcaría los capítulos biográficos más complicados, ya fuera la muerte de su madre a causa del cáncer o la conducta excéntrica de sus familiares en el funeral.
Hart dijo que su parentela no le había causado dolor por estas rutinas y comprendió que no era el blanco de sus chistes. “Nunca es específicamente sobre mi familia”, notó. “Se trata de mi vida dentro del loco reino donde crecía, ¿bien? Hablo de mi familia, pero estoy hablando de mi reacción a lo que he visto”.
Steve Harvey, el comediante y presentador de un programa de entrevistas, amigo y asesor de Hart durante varios años, sugirió que detrás del exterior brioso hay una persona pensativa y emotiva. Recordó una conversación reciente en la que Hart hablaba de su necesidad a mantenerse fiel a los valores que su familia le enseñó, y empezó a ahogarse.
“El tipo empezó a llorar, ¿sabes?”, dijo Harvey, que fue un productor de “Think Like a Man” y escribió el libro del cual se adaptó. “Pero entonces dijo: 'Hey, amigo, no quiero que pienses que soy un pequeño vándalo, así es que ni te preocupes por esto, porque ni siquiera es realmente una lágrima’. Y entonces se la limpió, bien rápido”.
Con una risa cariñosa, Harvey dijo que de ese encuentro concluyó que Hart “está loco; conozco una lágrima cuando la veo”. Sin importar cómo representa a sus familiares en el espectáculo, dijo Hart, ha conocido valiosas motivaciones gracias a ellos, hasta de su padre, con quien ahora tiene una relación sana.
“Mi papá dijo: 'Se suponía que me drogaba’”, dijo Hart. “Yo contesté: 'Cállate papá’, pero después lo pensé, y aunque era estúpido, tenía sentido. Decía que, básicamente, él era mi ejemplo para que nunca siguiera ese camino”.
Hart también tiene una tendencia a soltar los nombres de comediantes, atletas y músicos célebres, a quienes cuenta entre sus amistades. Al preguntársele cómo consiguió a la pareja del momento, Kanye West y Kim Kardashian para un video viral para anunciar que será anfitrión en MTV, Hart se rió y dijo: “Es el poder de las buenas relaciones”.
MTV dijo que recurrió a Hart para los premios Video Music de este año porque tiene la habilidad de mezclarse con la gente famosa, mientras conserva una naturaleza atónita del seguidor de base.
Es “esa combinación de estar íntimamente conectado y, sin embargo, que todavía le quede algo como: 'Dios santo, ¿qué hago aquí?'”, expresó Stephen Friedman, el presidente de MTV. “Eso permite al público tener una conexión verdaderamente poderosa con alguien que parece más un amigo que alguien que es un talento distante, allá en el escenario”.
Hart, que estaba tan ansioso por presentarse el año pasado como para ser anfitrión en el presente, ve la participación en los Video Music Awards como puntos de una trayectoria mucho más larga.
“Espero que después de los MTV, claro que hablemos de los Emmys, Óscares, lo que sea”, dijo.

Chad Batka/The New York Times





















