La escena de la cerveza artesanal de Sudáfrica está creciendo

CIUDAD DEL CABO, Sudáfrica – “El aroma es floral con un toque de cítrico al final”, dijo Eric van Heerden mientras olía una copa.

Estábamos en medio de la región vinícola de Sudáfrica, pero no había un viñedo a la vista. Rodeados por kilómetros de campos en barbecho y fábricas en el área industrial de Somerset Occidental, en las afueras de Ciudad del Cabo, estábamos más bien en un bar de cata en un edificio sencillo y destartalado que alberga a la Triggerfish Brewing, una de las empresas más nuevas y brillantes del escenario de la cerveza artesanal de Sudáfrica.

“Ahora prueben ésta”, continuó Van Heerden, el dueño y maestro cervecero en Triggerfish, mientras nos servía una muestra de su Hammerhead IPA.

“Ésta es como mi Roman Red fortificada”, dijo refiriéndose a la contundente ale ámbar de su cervecería.

A juzgar por el entusiasmo de algunos de mis compañeros catadores, una inyección similar de vitalidad es justo lo que la industria cervecera en Sudáfrica ha estado recibiendo recientemente de estos cerveceros especialistas.

“Siempre tuvimos vinos grandiosos aquí, pero hay una escasez de lo que a mí me gusta llamar cervezas boutique”, dijo Tadious Bohwasi, un catador de Ciudad del Cabo, “pero últimamente la industria cervecera artesanal aquí está en auge”.

Van Heerden estuvo de acuerdo: “Los bebedores de cerveza aquí finalmente están dispuestos a probar algo diferente. Es tiempo de empezar a extender la curva para la cerveza en Sudáfrica”.

Firmemente establecida entre los enófilos como uno de los principales productores de vino del mundo, hasta recientemente Sudáfrica no era igualmente estimada por los aficionados a la cerveza. No era que el país no produjera cerveza – en realidad Sudáfrica alberga a South African Breweries Limited, una subsidiaria de SABMiller, el segundo productor de cerveza más grande del mundo – sino más bien que los conocedores consideraban que la producción masiva de cerveza tenia tanto en común con la cerveza de calidad como el vino en cajas con el Burdeos.

Aunque la primera – y extremadamente popular – microcervecería del país, Mitchell’s, entró en escena a principios de los años 80, durante las siguientes dos décadas el escenario de las cervezas artesanales en Sudáfrica estuvo relativamente estancado, en gran parte debido a la participación de mercado firmemente establecida de SAP y sus precios bajos. Pero los maestros cerveceros ahora están haciendo su mejor esfuerzo para compensar el tiempo perdido. En los últimos años, las microcervecerías en todo el país – Boston, Napier, Jack Black, Clarens, Triggerfish, Darling, Brewers & Union, Birkenhead, Saggy Stone, Robson’s, Drayman’s – se han establecido como entre los principales proveedores de Sudáfrica.

Incluso los chicos mayores en SAP han empezado a incursionar en la microproducción, elaborando cervezas artesanales especiales y de edición limitada para festivales cerveceros locales.

Y la sed de los sudafricanos por las cervezas artesanales no muestra signos de saciarse pronto. En el próximo año más o menos, el número de cervecerías independientes en el país casi se duplicará, con el establecimiento de marcas como Devil’s Peak, Royan Mzansi, Valley Brewery y Gallows Hill.

En realidad, la cerveza tiene largas raíces en la región, que se remontan a antes que el vino. La primera cerveza comercial en lo que ahora es Sudáfrica fue elaborada en Newlands, justo en las afueras de Ciudad del Cabo en la ribera del Río Liesbeek en 1658 (la producción de vino no empezó hasta un año después); una de las cervecerías de SAP aún se ubica en este auspicioso sitio.

La proliferación de cervecerías boutique ha fomentado varios festivales cerveceros en los últimos años: el Festival de la Cerveza de Ciudad del Cabo (capetownfestivalofbeer.co.za), el Festival Adoramos a la Cerveza Real (facebook.com/weloverealbeer) y el Festival Clarens de la Cerveza Artesanal (clarensbeerfestival.co.za). todos ofrecen catas asequibles de microcervecerías de todo el país (algunas de las cuales no están todavía disponibles en tiendas o tabernas), demostraciones sobre cómo hacer su propia cerveza y bocadillos acompañados de ale. Las cervezas artesanales de barril y los maridajes de cerveza y alimentos se han vuelto obligatorios en restaurantes como Banana Jam Cafe en Ciudad del Cabo y Chalkboard Collaboration Cafe en Johannesburgo. Y las excursiones organizadas como la Ruta Cervecera de KwaZulu-Natal, que dirige a los visitantes por algunas de las cervecerías más interesantes de esa provincia, esperan desviar parte del tráfico del ubicuo escenario vinícola del país.

Lo que muchas cervecerías tienen en común con las bodegas de Sudáfrica es un paisaje sin paralelo. Aunque algunas microcervecerías se centran en o cerca de Ciudad del Cabo y Johannesburgo, muchas están en idílicas poblaciones pequeñas a horas de cualquier centro urbano, ofreciendo una buena excusa para que los viajeros amantes de la cerveza descubran partes hermosas del país no vistas a menudo por los turistas.

Mi recorrido por las cervecerías artesanales me llevó a la diminuta localidad de Napier (que alberga a la cervecería del mismo nombre), a unas dos horas al sudeste de Ciudad del Cabo, donde vi campos salpicados de la rara gruya azul; me detuve en el cercano Capo de Agulhas, en la punta más al sur de África, para meter los pies en el océano. Un viaje a la aldea de Darling (donde se ubica la Darling Brew), a una hora al norte de Ciudad del Cabo, fue recompensado con el avistamiento de una tortuga geométrica, una de las tortugas más en peligro de extinción en el mundo y que se encuentra sólo en esta área, así como campos de flores silvestres espectacularmente coloridos. Sobreviví a un viaje a través de densa niebla a lo largo del empinado Paso de Long Tom en la provincia de Mpumalanga hasta llegar a Hops Hollow Brew Pub, situada en una elevación asombrosamente alta.

“Tenemos historias grandiosas que contar sobre la cerveza”, dijo Iain Harris, el fundador de la Ruta Cervecera de Ciudad del Cabo, la primera ruta de su tipo, tanto como un homenaje al lúpulo como a la historia. La ruta empezó con un recorrido por la Newlands Brewery de SAP, abierta en 1820, luego continuó en Banana Jam Cafe, donde el dueño, Greg Casey, realizó una cata del producto de varias microcervecerías.

Finalmente, nos dirigimos a Langa, un distrito en las afueras de Ciudad del Cabo, para visitar una taberna ubicada en la casa de Nkosazana Mbono. Mbono ha estado elaborando umqombothi, una cerveza sudafricana tradicional, durante décadas con la receta centenaria de su familia; maíz, malta de sorgo y levadura se combinan y se dejan reposar toda la noche.

Después de que ella demostró cómo se elaboraba el umqombothi, todos compartimos sorbos de una tina comunal y disfrutamos una probadita de la cerveza artesanal original de Sudáfrica; una a la que ahora se unen docenas de cervezas que valen la pena.

Eric van Heerden, the owner and brewmaster of Triggerfish Brewing, at his brewery in Somerset West, South Africa, July 31, 2012. Microbreweries and craft beers have been growing in popularity in the country, leading to a proliferation of specialist beer makers. (Pieter Bauermeister/The New York Times)