TURQUÍA SIENTE INFLUENCIA DE CLÉRIGO SOLITARIO EN EU

ESTAMBUL.- Cuando Ahmet Sik fue encarcelado el año pasado bajo cargos de conjurar para derrocar al gobierno, albergaba pocas dudas de que un hermético movimiento vinculado con un imán dado a la reclusión, quien vive en Estados Unidos, estaba detrás de su arresto.

“Si los tocas, te quemas”, dijo Sik, demacrado y desafiante, en una entrevista de marzo en su apartamento aquí, apenas a unos días de haber sido liberado tras más de un año en prisión. “Sea que eres periodista, intelectual o activista por los derechos humanos, si te atreves a criticarlos eres acusado de ser narcotraficante o terrorista”.

La trasgresión de Sik, dijo, era haber escrito un libro, “El ejército del imán”. En él presenta una crónica de la manera en que los seguidores del imán, Fethulla Gulen, han proliferado dentro de la policía y el poder judicial, trabajando tras bambalinas para convertirse en una de las fuerzas políticas más poderosas de Turquía; y, arguye, una las más despiadadas, opacando la reputación de opositores y silenciando a disidentes.

El caso rápidamente se convirtió en uno de los más prominentes entre docenas de enjuiciamientos que, destacan detractores, están siendo impulsados por los seguidores de Gulen, de 70 años de edad, carismático predicador que encabeza uno de los movimientos islámicos más influyentes en el mundo, con millones de seguidores y escuelas en 140 países. Por largo tiempo él ha promovido la tolerancia, la paz y el diálogo entre religiones, apoyándose en las tradiciones del sufismo, variedad mística del islam que suele ser vista como moderada.

Sin embargo, la furtiva expansión de poder del movimiento - así como sus tácticas y falta de transparencia - ahora está generando acusaciones en el sentido que los partidarios de Gulen están usando su influencia en tribunales y servicios policiales y de inteligencia de Turquía para participar en cacerías de brujas en contra de oponentes, con el objetivo de crear una Turquía islámica más conservadora. Sus detractores dicen que la agenda está amenazando las credenciales democráticas del gobierno justo al tiempo que Turquía se ofrece como una potencia regional.

“Nos inquieta la naturaleza hermética del movimiento de Gulen, todo el humo y los espejos”, dijo un oficiales estadounidense de alto rango, quien solicitó mantenerse en el anonimato para no violar el protocolo diplomático. “Es claro que ellos quieren influencia y poder. Nos preocupa que exista una agenda oculta para desafiar a la Turquía seglar y conducir al país por una dirección más islámica”.

El movimiento tiene fuertes afiliaciones o simpatía en poderosos rincones de los medios noticiosos de Turquía, incluido el mayor periódico de publicación diaria del país, Zaman, y, destacan analistas, entre al menos varias docenas de integrantes de su Parlamento de 550 escaños, al tiempo que el apoyo se extiende hasta los niveles más altos del gobierno.

Con su amplia influencia en los medios de comunicación y un pequeño ejército de partidarios de las bases populares, el movimiento Gulen ha suministrado respaldo indispensable al gobierno conservador, de inspiración islámica, del Primer Ministro Recep Tayyip Erdogan. Algunos funcionarios y analistas sospechan que algunos elementos dentro del movimiento Gulen han servido como un señuelo para el gobierno, el cual también se ha beneficiado, ya que los medios de comunicación afiliados con Gulen han atacado a oponentes en común y apoyado juicios que Erdogan ha apoyado en público.

Sin embargo, la relación entre Erdogan y Gulen a veces ha sido tensa, ya que el primer ministro, líder volátil y populista, se muestra sensible a cualquier desafío a su autoridad. Algunos analistas dicen que en meses recientes, Erdogan y otros integrantes de su Partido Justicia y Desarrollo se han vuelto cada vez más desconfiados, a medida que arrestos de alto perfil de detractores del movimiento Gulen han avergonzado al gobierno. Cada vez se habla más de una lucha de poder.

Una cultura de temor en torno a los denominados gulenistas, sin consideración a si es exagerada, prevalece a grado tal que muy poca gente aquí quiere hablar abiertamente sobre ellos por teléfono, temiendo que sus conversaciones estén siendo grabadas y que habría represalias.

Ayse Bohurler, uno de los miembros fundadores del Partido Justicia y Desarrollo, se quejó de que la falta de transparencia y una clara estructura organizativa hacían imposible que se llamara al grupo a rendir cuentas. “No existe un punto de referencia; ellos están lanzando patadas en la oscuridad”, dijo Bohurler. “Ellos están en todas partes y en ninguna”.

Gulen rara vez concede entrevistas, y rechazó una solicitud para este artículo. Pero Mustafá Yesil, el presidente de la Fundación de Periodistas y Escritores, grupo con sede en Estambul que está afiliado con el movimiento, describió a los gulenistas como un “movimiento cívico” sin aspiraciones políticas. Si los simpatizantes del movimiento están bien representados en la burocracia estatal y la policía de Turquía, dijo Yesil, su presencia se fundamenta en el mérito.

“La vieja guardia se siente oprimida porque su espacio se está reduciendo, y le están cobrando la factura al movimiento”, agregó Yesil.

Sus palabras fueron reforzadas por una inusual declaración pública que se publicó en un prominente sitio web de la comunidad Gulen este mes. La declaración leía que era una “violación a los derechos humanos” acusar a gulenistas en la burocracia estatal de “infiltración” cuando, de hecho, ellos estaban defendiendo el estado de derecho y sirviendo a su país.

El movimiento es bien conocido por dirigir una red de escuelas elogiadas por su rigor académico y compromiso para difundir el lenguaje y la cultura turcos. Seguidores de Gulen han estado involucrados en el lanzamiento de una de las mayores agrupaciones de escuelas particulares subvencionadas en Estados Unidos. Con sus bigotes pulcramente recortados, trajes y corbatas, aunado a su celo misionario, los seguidores aquí transmiten la honestidad de misionarios mormones o voluntarios musulmanes del Cuerpo de Paz. Sus ojos se humedecen ante la mención del nombre de Gulen, el cual es invocado con la máxima reverencia.

Los simpatizantes dicen que la noción de Gulen como un titiritero de culto es una caricatura maliciosa. El grupo está integrado por una red informal de seguidores y no tiene una sola organización formal o membresía oficial, destacan. Gulen se comunica en ensayos y sermones videograbados, los cuales son publicados en Internet y aparecen en otros canales de medios relacionados con Gulen.

Sus simpatizantes dicen que su objetivo es la creación de una “generación dorada” que abarcaría el humanismo, ciencia e islam y serviría al estado turco. En público, él ha afirmado la importancia de cumplir con las leyes seglares de Turquía, al tiempo que competencias de matemáticas y ciencia en escuelas Gulen opacan la expresión religiosa, misma que se desarrolla discretamente en “salas de relajación” que también hacen las veces de espacios para rezos.

Sin embargo, algunos detractores dicen que las apariencias exteriores ocultan la verdadera agenda de un movimiento que trabaja tras bambalinas para acrecentar el papel de islam en Turquía. Destacan que, a final de cuentas, la comunidad se propone traer de vuelta a Gulen a Turquía, quien está achacoso. Sus partidarios dicen que Gulen se ha resistido a volver a casa, teniendo en cuenta que podría polarizar al país.

Sik, el escritor, acusó a seguidores de Gulen de hacer uso indebido de sus posiciones de poder. Una vez que fue arrestado, lo acusaron de tener vínculos con una oscura red llamada Ergenekon, de la cual fiscales arguyen que planeaba participar en actos de intranquilidad civil, asesinatos y terrorismo a fin de crear caos para el gobierno de inspiración musulmana de Erdogan como un preludio para un golpe de estado por parte de los militares, quienes por largo tiempo se han visto como el guardián del estado seglar.

Incluso algunos de los detractores más recalcitrantes de Sik dicen que los cargos en su contra al parecer eran risibles. Habiendo criticado a las fuerzas armadas desde hace largo tiempo atrás, había escrito un libro sobre el caso Ergenekon argumentando sobre maneras en que los fiscales podían investigar de mejor forma la conjura golpista, de la cual ahora lo acusan a él de instigar y asistir.

Gulen vive en un exilio autoimpuesto en un refugio de 10 hectáreas en las montañas del oriente de Pensilvania. En 1999, huyó de Turquía entre acusaciones de haber conjurado para derrocar al gobierno seglar. Más o menos por esa época, surgió un sermón grabado en los medios de comunicación en el que se oía a Gulen aconsejando a sus seguidores que se “movieran dentro de las arterias del sistema, sin que nadie note su existencia, hasta que lleguen a todos los centros de poder”.

Gulen ha dicho que sus palabras fueron manipuladas, siendo exonerado de todo cargo en 2008.

Gulen, quien ha predicado abiertamente en contra del fundamentalismo y el terrorismo, fue acogido de buena gana en Washington tras el 11 de septiembre de 2001, como un rostro bienvenido del islam moderado, destacan analistas. Su solicitud del carné verde muestra que su petición de permanecer en Estados Unidos fue aprobada por un ex oficial de la Dependencia Central de Inteligencia, la CIA. A los eventos de su movimiento han asistido luminarias como la ex secretaria de Estado Madeleine K. Albright y Kofi Annan, el ex secretario general de Naciones Unidas.

Un cable de 2009 por parte del embajador estadounidense ante Turquía en esa época, James F. Jeffrey, divulgado por WikiLeaks, destacaba que el movimiento de Gulen era fuerte dentro de la fuerza policial y estaba en conflicto con los militares. Decía que la afirmación en el sentido que la policía nacional de Turquía es controlada por gulenistas “era imposible de confirmar, pero no hemos encontrado a una sola persona que lo ponga en duda”.

El cable agrega que los medios de comunicación controlados por Gulen están apoyando la investigación sobre Ergenekon y han contribuido a poner tras las rejas a muchos oponentes del Partido Justicia y Desarrollo.

Sin embargo, todo parece indicar que los intereses del movimiento y el gobierno están divergiendo cada vez más, a medida que se amplían los enjuiciamientos de oponentes.

En febrero, un fiscal le pidió al líder de la Agencia Nacional de Inteligencia, Hakan Fidan, cercano aliado de Erdogan, que testificara en un caso judicial respaldo ampliamente por seguidores de Gulen en torno a nexos secretos entre esta dependencia y el PKK, grupo turco que Turquía, Estados Unidos y la Unión Europea clasifican como una organización terrorista. El gobierno se movió rápidamente para obstruir el interrogatorio, y el fiscal fue retirado del caso.

Ese no fue el primer caso en el que han salido a la luz las tensiones con el gobierno, o el primer caso de alegatos con orígenes turbios.

En septiembre de 2010, Hanefi Avci, un ex jefe de policía y simpatizante del movimiento Gulen, fue arrestado y acusado de formar parte de la conjura Ergenekon después de haber publicado un libro, en el cual alegó que una red de gulenistas en la policía estaba manipulando procesos judiciales.

En otro caso, en 2009, tres oficiales fuera de servicio confesaron que habían plantado documentos falsificados que implicaban al comandante de su base de la fuerza aérea en la ciudad central de Kayseri, con base en Serkan Gunel, abogado familiarizado con el caso. Uno de los documentos le pedía a personal del ejército que ayudara a un oficial encarcelado bajo cargos de conspiración para derrocar al gobierno.

Los oficiales les dijeron a investigadores que habían plantado los documentos falsificados a instancias de su mentor gulenista. Poco tiempo después, aparecieron artículos en los medios afiliados al Gulen diciendo que sus confesiones habían sido extraídas bajo la fuerza de la hipnosis. El fiscal militar que llevó a cabo la investigación, Coronel Ahmet Zeki Ucok, fue acusado de divertirse con prostitutas rusas como parte de una campaña de desprestigio, dijo el abogado.

Los oficiales se retractaron de sus confesiones y fueron regresados a sus puestos. Un informe de un médico forense, obtenido 18 meses después de que los oficiales fueran entrevistados, asentaba que podían haber sido hipnotizados. Ucok fue hallado culpable este martes bajo cargos de tortura relacionados con su interrogatorio de los oficiales y condenado a siete años y medio de prisión.

Sik, quien sigue fuera de la cárcel hasta que se lleve a cabo el juicio, no ha sido silenciado. La policía incautó el manuscrito de su libro, pero incluso así fue publicado en Internet por un grupo de seguidores. Sik dice que espera volver a escribir libros, suponiendo que no lo encarcelen de nuevo.

“Mi único deseo es que mis hijos lean sobre estos sucesos como tierra del pasado”, dijo. “Quiero que sea enterrada”.

Fethullah Gulen, a Turkish preacher who leads one of the most influential Islamic movements in the world, in Saylorsburg, Pa., June 3, 2010.  Gulen has long advocated a moderate, tolerant brand of Islam, but critics say his movement is persecuting opponents and working toward a conservative Islamic Turkey.  (Ruth Fremson/The New York Times)