Las mayores emociones para los kayakistas están en Uganda

HAIRY LEMON ISLAND, Uganda – Hay una ola, lejos de los caminos pasables y muy dentro en el centro de Africa, a donde llegan a entrenar quienes buscan convertirse en los mejores de los mejores kayakistas de estilo libre.

Algunos viven en una aldea cercana, pasándola con cerca de un dólar diario, durmiendo en una choza de adobe que comparten con otros y sus kayaks, comiendo con desgano tomates y arroz. Todo por una oportunidad de montar la ola.

A medida que Uganda, un país empobrecido y sin salida al mar, se embarca en un ambicioso proyecto de obra pública nacional para construir una presa hidroeléctrica en el río Nilo, se está alterando para siempre una de sus fuentes de salvación económica y uno de sus tesoros nacionales.

Durante milenios, el río Nilo ha estado lleno de rápidos Categoría 5 cerca de su nacimiento, que fueron la principal atracción turística de Uganda. En las cascadas de Bujagali, donde se construye una central eléctrica de 250 megavatios, cientos de turistas solían agitarse sobre las olas azules y revoltosas, mientras experimentaban en uno de los lugares para ''rafting’' en aguas bravas más importantes del mundo.

Hoy, a ese sitio de tarjeta postal se lo tragó la tranquilidad. La presa cambió el ritmo del río. Sin embargo, persiste una ola. La cuenca del río Nilo en Uganda atrae a quienes saltan con cuerda elástica y a aves martines pescadores, a místicos y a quienes andan en motocicletas de cuatro ruedas – y quienes buscan la emoción y se apegan a una franja de costa escarpada en una zona de agua particularmente turbulenta. Se trata de los mejores kayakistas de estilo libre del mundo.

Cada invierno, docenas de ellos llegan a una islita bordeada de palmeras en medio del Nilo para probar sus habilidades en una sola ola, llamada Nilo Especial o, simplemente, la Ola. El kayak de estilo libre, un híbrido parecido al patinaje sobre monopatín y el surfeo, tiene aspiraciones olímpicas, y es posible que no exista otro ícono para este deporte extremo que se parezca a la Nilo Especial.

Es un brioso rápido de metros de altura que se levanta todo el año. Los kayakistas de estilo libre la surfean como un patinador de monopatín haría con una rampa en media U: dan volteretas y giran. Los niños harapientos observan desde la playa.

Mientras que la mayoría de los lugares espectaculares para practicar el kayak estilo libre sólo cobran vida bajo ciertas condiciones, la Nilo Especial está abierta y lista los 365 días del año. Al paso de los años, entre su clima caliente y alojamiento barato, Uganda se ha convertido en la parada número uno de un circuito anual de kayak estilo libre que incluye a Nepal, Noruega, Chile, los Alpes y Canadá.

Sin embargo, ahora la Ola vive bajo la sombra de la presa. También las cascadas de Bujagali fueron alguna vez un importante sitio para el kayakismo. La Nilo Especial todavía no se ha visto afectada en forma adversa, pero las potenciales consecuencias de una mayor industrialización del Nilo – un salvavidas económico para diversos países de Africa – que se avecina. Mientras que aumentan los temores por el futuro del río, también crecen el afecto y la reverencia de los kayakistas hacia el sitio.

''Técnicamente, esto es entrenamiento’', dijo James Bebbington, un campeón mundial de estilo libre que pasó recientemente tres meses viviendo en una tienda de campaña en la isla, conocida como Hairy Lemon. ''Pero es difícil decir que hacer la Ola es entrenamiento porque es muy divertido’'.

En el bar de Hairy Lemon, se escucha reggae en un estéreo, y los kayakistas se relajan bebiendo cervezas y fumando cigarrillos mientras editan videos sobre canotaje en computadoras portátiles o conversan en el crepúsculo color caoba. En un rincón silencioso, Bebbington, asiduo de Hairy Lemon, quien exuda el aura de una superestrella, está sentado entre amigos, comiendo tomates en silencio. Lleva años con un régimen de alimentación viva, dijo, y lo ayuda en su rendimiento.

A Hairy Lemon lo opera un ex guardabosque zany sudafricano, que ha construido al estilo Robinson Crusoe, con puestos de observación y sistemas de palancas; el paraíso de todo mochilero, donde los kayakistas llegan a quedarse durante meses seguidos. Mientras que la mayoría de las paradas del circuito de kayakismo están asediadas por turistas, los kayakistas tienen a la Nilo Especial para ellos solos.

No hay internet, y son escasos los servicios de electricidad y telefonía celular. La idea, dijeron los kayakistas, es muy simple: vivir, respirar y surfear la Nilo Especial.

''Es una comunidad bastante reducida’', indicó Maria Stern, de 20 años, una kayakista de Canadá quien ha venido a Uganda los dos últimos inviernos y se autodescribe como novata relativa. ''Los kayakistas viven en un mundo de kayakismo’'.

El kayakismo de estilo libre no es un deporte lucrativo. Sus mejores representantes viven con un presupuesto precario, y cuando no están entrenando, a menudo se ganan algún ingreso organizando giras de ''rafting’'.

En el invierno, Uganda ofrece una oportunidad perfecta para deslizarse por la temporada baja en su lugar de origen, mientras practican en una de las mejores olas disponibles, y toman una vacación tropical para recargarse. Los kayakistas traen sus propios kayaks y equipo a Uganda, y tanto efectivo como puedan juntar. Algunos hasta renuncian a vivir en Hairy Lemon y lo hacen en una aldea cercana.

A menudo pasan dos horas seguidas, hasta tres veces diarias, en la Nilo Especial.

''Sólo relajándose, fumando algo de hierba, surfeando’', explicó Mischa Stas, un kayakista de Novosibirsk, Siberia, mientras esperaba su turno en las rocas, cerca de la Nilo Especial, ''para navegar rápidos, zambullirte en cascadas; vienes aquí’'.

Stas creció haciendo piragüismo en el helado río Ob de Rusia, el séptimo más largo del mundo, pero dijo que la ola en el Nilo es de lo mejor.

''Puedes montar olas enormes, hacer movimientos enormes’', dijo.

Como la mayoría de los aproximadamente 15 kayakistas rusos y ucranianos que pasan el invierno en Uganda, Stas rehuyó el gasto relativo de quedarse en Hairy Lemon – cerca de 22 dólares la noche – y optó en cambio por una choza de adobe en Mattung, una aldea con una sola calle, monte arriba de donde está la Nilo Especial. Guarda sus artículos de tocador, alimentos enlatados, un libro y su kayak dentro de las paredes apelmazadas.

''Es una vida muy diferente’', dijo Anna Ruda, de 24 años, de Ucrania, en su segundo viaje a Uganda, quien vivía en la aldea. La presa hidroeléctrica no le hará mucho bien a 97 por ciento de los ugandeses que no tienen electricidad, como los habitantes de Mattung. En cuanto a la presencia de los kayakistas superestrellas en su aldea, eso tampoco los ha ayudado gran cosa, a pesar de que el piragüismo en el río ha traído millones de dólares a la economía local.

''Ha sido bueno, ahora estamos familiarizados con el hombre blanco’', señaló William Bossa, de 28 años, un maestro de Mattung. ''Antes, sabe, veíamos a los mzungu en las películas’', dijo utilizando el término africano para designar a personas de ascendencia extranjera. ''Disparos, explosiones: les teníamos miedo’'. Agregó: ''Económicamente, no ha habido ventajas’'.

Kayakers and locals sit near the Nile River basin hoping to train on the Nile Special, near Hairy Lemon Island in Uganda, Feb. 11, 2012. Each winter dozens of freestyle kayakers descend on the tiny palm-fringed island in the middle of the Nile to try out their skills on a single wave, called the Nile Special, or, simply, the Wave. (Michele Sibiloni/The New York Times).