AMMÁN, Jordania.- Y así llegó a ocurrir que en 2012 - un año después de que estallara el despertar árabe - Estados Unidos hizo dos compromisos financieros con el mundo árabe que empezaban con los números 1 y 3.

Le dio a las fuerzas armadas de Egipto 1,300 millones de dólares en tanques y aviones de combate, al tiempo que le dio a estudiantes libanesas de escuelas públicas un programa de becas fundamentado en el mérito por 13.5 millones de dólares, que actualmente paga los estudios de 117 niños libaneses en colegios locales al estilo estadounidense que promueven tolerancia, igualdad sexual y social, así como el pensamiento crítico. En fecha reciente he estado en Egipto, y acabo de estar en Líbano, y puedo informar con seguridad lo siguiente: Los 13.5 millones de dólares en becas totales le ha comprado ya tanta más amistad y estabilidad a Estados Unidos de lo que podrán alguna vez los 1,300 millones de dólares en tanques y aviones caza.

¿Entonces, qué tal si dejamos de ser estúpidos? ¿Qué tal si dejamos de enviar aviones y tanques a un país donde la mitad de las mujeres y una cuarta parte de los hombres no sabe leer, y más bien empezamos a enviar becas?

Estoy en un recorrido por el mundo árabe en estos momentos, y estoy pasando todo el tiempo que puedo con profesores y estudiantes de escuelas públicas - así como jóvenes árabes que están lanzando nuevas empresas tecnológicas - y tan poco como sea posible con funcionarios. Esto se deriva de mi convicción con respecto a lo que realmente impulsó las revoluciones de Túnez y la Plaza Tahrir: jóvenes árabes - 70 por ciento de esta región está compuesta por gente menor de 30 años - que fueron humillados y les frustraba que los estuvieran relegando. Este despertar árabe fue su forma de decir: Queremos libertad, la voz, las herramientas educativas, los empleos y el gobierno incorrupto para volver realidad nuestro potencial pleno. Eso fue lo que encendió esta revolución.

Sí, las diversas Hermandades Musulmanas han explotado la apertura creada por estas insurrecciones porque eran los partidos más organizados. Pero si los islamistas no responden a los verdaderos conductores de esta revolución - ese anhelo de educación y empleos y la dignidad que conllevan -, ellos, de igual forma, enfrentarán con el tiempo una rebelión.

Si Estados Unidos quiere conectarse con las verdaderas aspiraciones de estas revoluciones, extenderá a otros países del despertar árabe el programa de becas por 13.5 millones de dólares de la Agencia de Desarrollo Internacional de EU lanzado en Líbano. Y, de paso, me quito el sombrero ante el Presidente Barack Obama, la Secretaria de Estado Hillary Rodham Clinton, el Administrador de USAID, Rajiv Shah, y los integrantes del Congreso que lograron poner en marcha este programa.

Irán está construyendo presas y caminos en los alrededores de Líbano, decorados con letreros con la leyenda “Gracias, Irán”. Sin embargo, nadie está formado aquí para asistir a la Universidad de Teherán. Sin embargo, la gente se sigue formando para recibir becas estadounidenses; uno de los requisitos de lo cual es que los ganadores tienen que hacer servicio comunitario, así que también estamos contribuyendo a formar mejores ciudadanos.

La Embajada de Estados Unidos en Beirut me presentó a cuatro de los estudiantes becados de Líbano, quienes asisten ya sea a la Universidad Libanesa Árabe o la Universidad Haigazian, que ofrecen modernas licenciaturas al estilo estadounidense.

Israa Yassin, de 18 años de edad, proveniente de la aldea de Qab Elías, quien estudia computación, me dijo: “Todo este programa está ayudando a que la juventud se vuelva capaz de transformar este país en lo que debería y puede ser. Somos buenos, y tenemos las capacidades y podemos hacer mucho, pero no conseguimos la oportunidad. Mi hermano acaba de terminar el bachillerato, y no podía darse el lujo de pagar la universidad. Su futuro realmente está detenido. Estados Unidos nos está dando una oportunidad para marcar una diferencia. Yo sí creo que si nos dan la oportunidad, podemos sobresalir. ya no seremos subestimados. Es realmente triste cuando ves a toda una generación en aldeas libanesas - cientos de tipos que no hacen nada - que no trabaja ni asiste a la universidad”.

Después de conseguir la beca estadounidense, dijo Yassin, “mi familia y mi comunidad abrigan diferentes sentimientos con respecto a Estados Unidos. ¿Por qué odiarían a alguien que los está ayudando?”

Se ha corrido rápidamente la voz sobre las becas estadounidenses: el programa ahora se está saturando de solicitudes para el año siguiente, la mayoría de las cuales vienen de mujeres jóvenes. Wissal Chaaban, de 18 años, de Trípoli, quien también asiste a la Universidad Libanesa Árabe y estudia márquetin, me dijo: “Nosotros tenemos mucho talento en Oriente Medio, y los jóvenes sienten que no son valorados. Sienten que su voz es acallada y no se escucha con frecuencia suficiente”.

Este programa está en el interés de Estados Unidos, destacó, porque envía a jóvenes a facultades que “fomentan la apertura, la aceptación mutua, sin consideración a cuán diferente se sea, incluso si fuera de otra religión”.

Desearía que mi gobierno estuviera dando más becas a estadounidenses, pero, como presupuestamos este dinero específicamente para ayuda exterior, hay que usarlo con inteligencia. Aún podemos dar ayuda militar, pero en la proporción justa.

Mientras estuve en Ammán, entrevisté a algunos profesores de escuelas públicas en la impresionante Academia de Maestros Reina Rania, que trabaja con un equipo de la Universidad de Columbia para actualizar las habilidades docentes. Hablamos del contraste entre los 13.5 millones de dólares y becas estadounidenses y los 1.300 millones de dólares en ayuda militar, y Jumana Jabr, profesora de inglés en una escuela pública de Ammán, lo resumió mejor de lo que yo hubiera sido capaz: “El primero es ”por hacer gente“, dijo, ”y el otro es por matar gente“. Si Estados Unidos quiere gastar dinero entrenando a sus soldados, agregó, bien, ”los maestros también son soldados, ¿así que por qué no gastan dinero en nuestro entrenamiento? Nosotros somos los que entrenamos a los soldados en los que ustedes están invirtiendo los 1,300 millones de dólares".