Se dice que se puede juzgar a un hombre por la calidad de sus enemigos. Si se aplica el mismo principio a las legislaturas, la Ley de atención asequible – firmada hace dos años, aunque en gran parte todavía no entra en vigor – está en un lugar de alto honor.

Bien, no es fácil querer a la ley – conocida por sus enemigos como Obamacare y por los conocedores como ObamaRomneycare – ya que es en gran medida un compromiso, dictado por la percibida necesidad política de cambiar la cobertura existente y desafiar lo menos posible a los intereses arraigados. Sin embargo, lo perfecto es el enemigo de lo bueno; a pesar de todas sus imperfecciones, esta reforma haría una enorme cantidad de bien. Y un indicador de justo cuán buena es proviene de la aparente incapacidad de sus oponentes para argumentar honestamente en su contra.

Para entender las mentiras, primero hay que entender la verdad. ¿Cómo cambiaría la ObamaRomneycare la atención de la salud en Estados Unidos?

Para la mayoría de las personas, la respuesta es en nada. En particular, para quienes ya reciben buenas prestaciones sanitarias de empleadores y las conservarían. La ley está orientada, más bien, a los estadounidenses que se deslizan por las rendijas ya sea porque no tienen cobertura o porque dependen del mercado de los seguros “no grupales” e individuales con un funcionamiento miserablemente malo.

El hecho es que el seguro médico individual, como está integrado hoy, simplemente no funciona. Se deja a las aseguradoras en libertad para negar la cobertura a voluntad – como sucede en California, por decir algo _, ofrecen pólizas baratas a los jóvenes y saludables (y tratan de arrancarte una cobertura si estás enfermo), pero se niegan a cubrir a cualquiera que parezca que necesitará atención costosa. No obstante, requerir simplemente que las aseguradoras cubran a personas con padecimientos preexistentes, como en Nueva York, tampoco funciona: las primas están por las nubes porque sólo los enfermos compran seguros.

La solución – propuesta originalmente, créase o no, por analistas de la ultra derechista Fundación Heritage – es un banquillo de tres patas de normativas y subsidios. Como en Nueva York, se exige a las aseguradoras que cubran a todos; a cambio, se exige a todos que compren un seguro para que las personas sanas y enfermas estén en el grupo de riesgo. Finalmente, los subsidios hacen que esas adquisiciones obligatorias de seguros sean asequibles para las familias de más bajos ingresos.

¿Puede funcionar semejante sistema? ¡Ya está funcionando! Massachusetts promulgó una reforma muy similar hace seis años – sí, cuando Mitt Romney era gobernador. Jonathan Gruber del Instituto Tecnológico de Massachusetts, quien tuvo un papel muy importante en el desarrollo tanto de las reformas locales como de las nacionales (y publicó una guía ilustrada de la reforma) estudió los resultados – y encuentra que Romneycare funciona en forma bastante parecida a como se anunció. La cantidad de personas sin seguro bajó drásticamente, no se ha afectado la calidad de la atención, y el costo del programa ha sido muy cercano a las proyecciones iniciales. Oh, y el costo presupuestario por habitante de Massachusetts recién asegurado fue, en realidad, menor al costo proyectado por estadounidense asegurado según la Ley de atención asequible.

Dada esta evidencia, ¿qué debe hacer un oponente violento de la reforma? La respuesta es inventar cosas.

Todos sabemos cómo sucedió que la propuesta para que Medicare evaluara la efectividad de los procedimientos médicos se convirtió, en la imaginación calenturienta de la derecha, en un plan malévolo para crear paneles de la muerte. Y tengan la seguridad de que esta mentira volverá a estar vigente una vez que la campaña para las elecciones generales esté a toda marcha.

Por ahora, no obstante, la mayor parte de la desinformación implica dichos sobre los costos. Cada informe nuevo de la Oficina Congresal del Presupuesto se promociona como prueba de que se está disparando el costo verdadero del Obamacare, aun cuando – como fue el caso con el informe más reciente – el documento dice en la primerísima página que los costos proyectados en realidad bajaron un poco.

Ni tampoco hablamos de magnates a diestra y siniestra que levantan falsos. Más bien, hablamos de personas como el presidente del Comité Republicano de Política de la Cámara de Representantes que emitió un boletín de prensa totalmente fraudulento después del informe más reciente de la oficina del presupuesto.

Debido a que, es triste decirlo, la verdad no siempre prevalece, hay una posibilidad real de que estas mentiras logren eliminar a la reforma sanitaria antes de que realmente comience. Y ello sería una tragedia inmensa para Estados Unidos porque esta reforma sanitaria llegaría justo a tiempo.

Como dije, la reforma está orientada principalmente a los estadounidenses que quedan olvidados en nuestro sistema actual – un objetivo importante en su propio derecho. Sin embargo, lo que hace que la reforma sea verdaderamente urgente es el hecho de que las rendijas se están haciendo más anchas porque son cada vez menos los empleos que incluyen prestaciones de salud; la cobertura basada en el empleo declinó realmente aun durante el “auge de Bush” entre 2003 y 2007, y se ha hundido desde entonces.

Lo que esto significa es que la Ley de atención asequible es la única cosa que nos protege de un aumento inminente en la cantidad de estadounidense que no puede darse el lujo de pagar ni la atención esencial. Así es que más valdría que esta reforma sobreviva, porque si no lo hace, muchos estadounidenses que necesitan atención de la salud no la pagarán.