BELO HORIZONTE, Brasil – Espejo en forma de corazón en el techo: paloma. Cortinas cerradas en un día brillante: paloma. Colchón color rojo: paloma.

El establecimiento que se inauguró en esta ciudad este año tiene las características que los clientes exigentes esperan naturalmente en un hotel de paso. Brasil, después de todo, es un líder mundial en estos palacios para los placeres de tiempo limitado, que atraen a las parejas para encuentros amorosos alejados de ojos entrometidos, y tienen nombres como Swing, Absinthe y Alibi, y motivos como castillos medievales o del viejo oeste estadounidense.

Sin embargo, el motel de paso más nuevo de Belo Horizonte sobresale de la multitud en un aspecto crucial. Es para perros.

Animalle Mundo Pet, una empresa en un edificio de ocho pisos, en un exclusivo distrito en esta ciudad de 2.4 millones de habitantes, introdujo su hotel con naves en las cuales se presentan artículos como Dog Beer (cerveza canina) sabor carne de res (sin alcohol), un spa para perros con una tina japonesa ofuro y atavíos caninos adornados con los símbolos de los clubes locales de futbol, el Atletico Mineiro y el Cruzeiro.

“Adoro la sensación romántica de este lugar”, dijo Andreia Kfoury, de 43 años, una gerente en una compañía de tecnología que echó un vistazo al Motel Pet una mañana reciente, cuando ella y su esposo estaban en un frenesí de comprar ropa para Harley, su terrier Yorkshire. La pareja, entusiasta de las motocicletas, adquirió artículos importados de la marca Harley-Davidson por valor de 500 dólares para su perro. “Sin duda que voy a traer a Harley aquí cuando sea momento de que cruzarse”, dijo una sonriente Kfoury. “Es muy macho, y sería un éxito en este lugar”.

No viene al caso preguntarse si perros como Harley realmente necesitan una suite romántica, con cortinas corridas, para cruzarse. A algunos dueños de perros simplemente les gusta el concepto de un hotel de paso para sus mascotas apasionadas y están dispuestos a pagar cerca de 50 dólares por cada sesión, la cual Animalle arregla con mucho gusto. Si las cosas no salen como se había planeado, algunos están preparados para pagar todavía más por la inseminación artificial, otro de los servicios de Animalle.

La atmósfera como de avispero en la megatienda para mascotas en Belo Horizonte, que tiene 35 empleados (sin contar a los veterinarios de guardia), indica no sólo una población de perros mascotas en aumento en Brasil, ahora de cerca de 36 millones, sino también de grandes cambios en la sociedad brasileña tras años de crecimiento económico y patrones demográficos cambiantes. Tiendas parecidas prosperan en otras grandes ciudades brasileñas; se abrió en Sao Paulo un hospital público para perros y gatos, y algunos cirujanos plásticos aplican inyecciones de bótox a perros.

Desde que entró en vigor un programa de estabilización económica en los 1990, el ingreso per cápita en Brasil ha aumentado marcadamente, a unos 10,700 dólares anuales, de acuerdo con el Banco Mundial, lo que permite que la gente gaste más en mascotas. Se han reducido las familias, la tasa de natalidad del país bajó de 2.5 hijos por mujer en los 1990 a menos de 1.9, según estadísticas gubernamentales, con lo cual las mascotas adquieren nueva importancia en muchos hogares. Y la expectativa de vida dio un salto de 67 años a 73 en el mismo periodo de tiempo, lo cual se suma a la cantidad de años en los que la gente podría recurrir a las mascotas como una compañía.

El surgimiento de una clase media en Brasil, en particular, ha llevado a un crecimiento rápido en los servicios para perros y sus entusiastas dueños. En algunos nichos, Brasil supera a Estados Unidos y otros países de altos ingresos: el país es el número uno en propiedad de perritos (de 20 libras o menos de peso) per cápita, con casi 20 millones, según Euromonitor, una empresa de investigación de mercados.

“Estaba cansada de ejercer la abogacía y vi que el mercado de perros estaba despegando”, señaló Daniela Guimarães Loures, de 28 años, dueña de un dálmata, quien invirtió un millón de dólares junto con su hermano para abrir Animalle en julio. Al referirse a cifras publicadas en revistas brasileñas del gremio, como Pet Business, dijo que las tiendas para mascotas en el país generan más de 6,000 millones de dólares en ingresos anuales totales.

Para abrir el motel para perros, los hermanos arrendaron el edificio que fuera un hospital infantil en Gutiérrez, una zona arbolada de Belo Horizonte. Ofrecen alojamiento para los perros y gatos, un taxi para mascotas que las recoge y entrega, un café canino que vende manjares como magdalenas con sabor a carne de res, y una tienda que vende productos especiales, como Chic Animale, un perfume para perros que se produce en Porto Alegre, una ciudad en el sur de Brasil. Se vende en 40 dólares el frasco.

Mientras que en secciones del establecimiento se atiende a los dueños de gatos, peces y roedores, como el gerbil de Mongolia, es claro que el centro de la atención es los perros. Juliana Lima, de 24 años, estudiante de psicología que trabaja en Animalle acicalando y bañando perros, dijo que la demanda del hotel para perros es fuerte, aun cuando todavía no está claro si las sesiones de apareamiento que se han arreglado son para producir descendencia.

“Abrimos hace apenas unos meses”, dijo Lima, “y es algo nuevo”.

El hotel para perros toca una cierta fascinación que hay en Brasil por el alojamiento para estadías de tiempo limitado para las actividades sexuales. Los “moteis” (el singular portugués es sencillamente, “motel”) de Brasil se parecen a los estadounidenses en que se encuentran a la vera del camino y ofrecen acceso fácil – y, esperan algunos clientes, anonimato – a los automovilistas. Sin embargo, en este país, comparten ciertas características con los renombrados moteles de paso japoneses, como la arquitectura y las escenas temáticas.

Es frecuente que los dueños de perros que entran a Animalle no resisten mirar embobados detrás de las persianas del Motel Pet.

“El ambiente aquí es encantador”, dijo Teresa Cristina Carvalho, quien mostraba el alojamiento a su cachorro shih tzu, llamado Mel (“Querido”). “Vamos a regresar cuando Mel esté en celo”, señaló, y agregó que mientras tanto le compraría a su cachorrito una botella de Dog Beer.

“Mel se agita con tanta estimulación, y necesita relajarse un poco”, dijo Carvalho. “Ahora que lo pienso, yo también necesito algo de tranquilidad”.