WASHINGTON.- Hubo una época hace no mucho en que las contribuciones políticas de estadounidenses que apoyaban a Israel inevitablemente se desviaban hacia los candidatos al Congreso que eran los más militaristas y francos en su defensa de Israel y su seguridad.
Ya no más. Si bien agresivos defensores de Israel siguen dominando el debate, voces más moderadas en la comunidad judía están expandiendo su capacidad para generar dinero y capital político para candidatos pro-Israel que favorecen un enfoque de menor enfrentamiento hacia el conflicto israelí-palestino y otros temas.
Encabezando el impulso por un terreno medio está J Street, grupo estadounidense de cabildeo judío que se ha posicionado como una alternativa en pro de Israel a defensores de línea más dura por Israel. Apoya mayor diplomacia, una solución israelí de dos estados y la continuación de la ayuda a la Autoridad Palestina, entre otras medidas para resolver décadas de pugna. Sin embargo, los detractores lo atacan por considerarlo suave en su apoyo hacia Israel.
Esta semana, se prevé que J Street obtenga uno de sus mayores nombres cuando anuncie su promoción de la Senadora Dianne Feinstein, la veterana demócrata de California que pertenece al comité de inteligencia del Senado, importante foro para inteligencia de Oriente Medio. Con la aceptación de Feinstein de la promoción de J Street, el CAP del grupo planea reunir cuando menos 100,00 dólares de apoyo para su postulación de reelección, informaron los funcionarios.
Fundada en 2008, el comité de acción política de J Street está en camino de fijar una marca de recaudación en estas elecciones. Para noviembre, prevé reunir casi dos millones de dólares en apoyo de más de 60 candidatos al Congreso estadounidense cuyas opiniones sobre Israel estén alineadas con las propias, dijo Alexandra Stanton, una de las copresidentes del CAP, y dijo que este había capitalizado donadores a favor de Israel que no tenía una verdadera válvula de escape política antes de este momento.
Jeremy Ben-Ami, presidente de J. Street, dijo en una entrevista que “el supuesto siempre ha sido que para postularse para un cargo , tienes que dar un giro a la derecha con respecto a este tema con una opinión relativamente militarista sobre Israel y Oriente Medio; la posición de 'Israel correcto o equivocado’”.
“Estamos cambiando ese cálculo”, afirmó. “Estamos empezando a organizar una red sumamente larga de personas en medio”.
En el pasado, algunos candidatos al Congreso se mostraban reacios a aceptar dinero de J Street y veían su apoyo más como una responsabilidad potencial que como un impulso, debido a acusaciones de algunos líderes judíos de Estados Unidos e incluso de funcionarios israelíes en el sentido que las moderadas posiciones del grupo lo volvían “anti Israel” o algo peor.
Esa perspectiva sigue existiendo en algunos grupos.
“Estas son personas que no pueden ser consideradas amigables con Israel”, dijo Morris J. Amitay, ex director ejecutivo del Comité Estadounidense de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (AIPAC), grupo rival que es visto ampliamente como la más potente fuerza de cabildeo en Estados Unidos con respecto a cuestiones israelíes. AIPAC ha apoyado en general una defensa más agresiva de Israel, incluido el posible uso de fuerza militar de EU en contra de Irán.
J Street “capta mucha atención porque está muy lejos de la corriente popular”, dijo Amitay en una entrevista. Pero, a final de cuentas, ellos no tienen mucha influencia o impacto".
Josh Block, otro ex funcionario de AIPAC que critica lo que ve como la hostilidad de J Street hacia la seguridad de Israel, dijo que el grupo era “un mosquito” en el debate sobre Israel y “una organización marginal sin credibilidad”.
Para defensores de J Street, la virulencia dirigida hacia el grupo es una señal de que están empezando a tener un impacto. Feinstein es considerada una firme partidaria de Israel - “obviamente, vamos a apoyar a Israel” en cualquier conflicto militar en contra de Irán, dijo en una reciente entrevista de la cadena CNN - y su aceptación de la promoción de J Street es visto como un apuntalamiento de las credenciales políticas del grupo. Analistas políticos dicen prever que ella tendrá una postulación por la reelección relativamente fácil este año.
Bill Carrick, el principal estratega de la campaña de Feinstein, dijo que el senador coincide con muchos de los principios de J Street y que la decisión de aceptar la promoción del grupo era simple.
“Nosotros no lo vimos como elegir bandos en el debate”, dijo. “Ellos querían promocionarla a ella, y esencialmente ella dijo que estaba bien”.
En lo que va del año, J Street está promocionando y reuniendo dinero para más de 60 candidatos - todos demócratas -, incluyendo las campañas por el Senado de los representantes Martin Heinrich de Nuevo México y Tammy Baldwin de Wisconsin y las campañas de reelección del Senador Sherrod Brown de Ohio y los representantes Steve Cohen de Tennessee, John D. Dingell de Michigan, Keith Ellison de Minnesota, Anna G. Eshoo de California, Ed Pastor de Arizona y Melvin Watt de Carolina del Norte.
Sin consideración a las incursiones que ha hecho, J Street está muy a la zaga de AIPAC en términos tanto de dinero como de influencia. La brecha de influencia quedó de manifiesto en marzo, cuando AIPAC y J Street celebraron sus conferencias anuales en Washington con pocas semanas entre sí. J Street atrajo un número récord de concurrentes - 2,500 - así como discursos de Ehud Olmert, el ex primer ministro israelí, y otros notables. Sin embargo, no pudo competir por la cobertura noticiosa del mundo o poderío de fuego con la conferencia de AIPAC, que presentó discursos para definir la estrategia, dando golpes al podio, en los que defendió la seguridad de Israel del Presidente Barack Obama, Mitt Romney, el Primer Ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, así como muchos otros al centro del debate.
Judíos estadounidenses, evangélicos cristianos a favor de Israel y otros defensores de Israel representan un considerable bloque político, reuniendo más de 12 millones de dólares en el ciclo electoral de 2010 en apoyo a candidatos políticos, con base en datos del Centro de Política Competitiva.
AIPAC, a diferencia de J Street, no tiene un comité de acción política y por tanto no reúne dinero directamente para candidatos. Sin embargo, la mayoría del dinero de grupos enfocados en israelíes y de individuos indudablemente sigue viniendo de facciones de línea más dura, alineados con AIPAC y grupos de mentalidad similar, destacan analistas políticos.
El mayor donador que surgió durante la presente campaña es Sheldon Adelson, el magnate multimillonario de casino y militarista pro-Israel. Acaparó los titulares periodísticos durante las elecciones primarias de los republicanos, cuando él y su esposa donaron 10 millones de dólares a un grupo que apoya la campaña presidencial de Newt Gingrich, quien dijo que los palestinos eran un “pueblo inventado” durante la campaña.
Si bien el filántropo liberal George Soros le da aproximadamente 500,000 dólares anuales a J Street, no tiene un solo donador cerca de la magnitud financiera de Adelson.
De cualquier forma, dirigentes de J Street y políticos alineados con el grupo dicen creer que han contribuido a modificar el debate en Washington, ampliando las opciones políticamente aceptables en Israel y logrando el progreso de una agenda que caracterizan como tanto “pro-Israel” como “pro-paz”.
J.J. Goldberg, editor general de The Forward, un diario judío, y autor de “Poder judío: Dentro del círculo dominante judío-estadounidense”, dijo que estaba impresionado por las incursiones que J Street ha hecho política y financieramente, considerando la polémica que sigue rodeándola entre muchos judíos.
“Me deja pasmado que haya tantos integrantes del Congreso dispuestos a aceptar su dinero”, dijo Goldberg. “El hecho que tengan 60 candidatos que no temen aceptar su argumento 'pro-Israel, pro-paz’ es un verdadero progreso”.













