LONDRES.- A medida que los crecientes problemas financieros de España van volviendo un rescate europeo una posibilidad más clara, una pregunta en el horizonte radica en saber de dónde vendrá el dinero. España es la cuarta economía más grande de la eurozona, después de Alemania, Francia e Italia, y el costo de un rescate generaría tensión sobre los recursos del nuevo fondo de rescate europeo por 700,000 millones de euros (867,000 millones de dólares) que estará disponible este verano. Eso dejaría muy poco margen para cualquier rescate adicional.
Funcionarios españoles y europeos esperan que no haga falta un rescate. Sin embargo, la conmoción financiera crece cada día en torno a la toma gubernamental de Bankia, el gigante de préstamos hipotecarios, la salida del dinero hacia fronteras más seguras y una recesión que empeora.
Para complicar los problemas de España, se ha dado la salida de capital extranjero del país, lo cual significa que los bancos españoles en meses recientes han sido los únicos grandes compradores de sus bonos gubernamentales, necesarios para financiar los déficits presupuestarios del país. Con la pronunciada caída en el valor actual de esos bonos, la suerte de los bancos y el gobierno españoles está entrecruzada en una caída financiera en picada.
Debido a que España es la cuarta mayor economía de la eurozona, sus problemas representan un desafío mucho mayor para legisladores europeos que los de Grecia, que es mucho más pequeña. Con la esperanza de aligerar la presión, la Comisión Europea exhortó este miércoles a España a que aplicara medidas para calmar a los mercados, y Lael Brainard, uno de los subsecretarios en el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, llegó a Madrid para conversaciones con funcionarios gubernamentales como parte de una gira por la región. Las inquietudes con respecto a España contribuyeron a ocasionar una caída ampliamente en Europa, al tiempo que Wall Street descendía en transacciones de la tarde.
En el mercado de bonos, los costos de préstamos del gobierno español se están acercando al nivel simbólicamente peligroso de 7 por ciento en bonos a 10 años. El ascenso ha atizado temores en el sentido que España pudiera necesitar rescates similares en alcance - aunque mucho más grandes - a los extendidos a Grecia, Portugal e Irlanda. Las tasas de interés en ese rango los habían sacado de los mercados de deuda en que confían los gobiernos para financiar sus operaciones.
“A 7 por ciento, será muy difícil para España obtener financiamiento”, dijo Santiago Valverde, catedrático de economía en la Universidad de Granada y consultor de investigación por el Banco de la Reserva Federal en Chicago. “No es que solo sea el gobierno, sino también grandes bancos y empresas. Los mercados cerrarán”.
Este miércoles, el ministro de Economía de España, Luis de Guindos, reconoció lo mismo cuando dijo que las tasas de interés “no eran sostenibles a largo plazo”.
El rendimiento del bono español a 10 años subió 0.21 puntos porcentuales este miércoles, quedando en 6.61 por ciento. En Italia - país cuya carga de la deuda de 120 por ciento del producto interno bruto es mucho mayor que la de España - el rendimiento de bonos a 10 años subió aproximadamente 6 por ciento, llegando a su máximo nivel en 10 meses.
Desde que la nacionalización de Bankia el 9 de mayo destacó el peligroso estado de la industria bancaria de España y dirigió la atención a la capacidad limitada del gobierno para apuntalar a los bancos y prevenir la huida de capital del país, el Primer Ministro, Mariano Rajoy, ha insistido en que España no necesitará un rescate similar al de Grecia.
Ningún jefe de estado quiso darle la bienvenida a una intervención así, debido a que como han descubierto Atenas, Dublín y Lisboa, esos rescates vienen con demandas de recortes presupuestarios más profundos y rigor fiscal.
Sin embargo, la administración de Rajoy ha estado considerando la idea de crear un rescate por otros medios. Entre ellos está obtener el fondo de rescate europeo para suministrarle dinero directamente a los bancos del país o para comprar bonos del gobierno español en el mercado abierto, sin que Europa exija nuevos niveles de escrutinio y duras condiciones para pagar. Los economistas estiman que si España fuera obligada a salir de los mercados de bonos por sus altos costos para pedir préstamos y tuviera que depender de fondos de Europa y el Fondo Monetario Internacional para sobrevivir, el costo ascendería a 500,000 millones de euros a lo largo de varios años.
El nuevo fondo de rescate de Europa, el Mecanismo de Estabilidad Europea, tendrá aproximadamente 700,000 millones de euros cuando empiece a operar en este verano. Sin embargo, no ha sido probado en su capacidad para funcionar rápidamente.
En la raíz de la crisis española ha estado una drástica salida de capital extranjero del país; la cual, paradójicamente, se ha acentuado por el programa del Banco Central Europeo para suministrarles préstamos de tres años a bajo costo a bancos europeos y que así puedan comprar los bonos de su gobierno.
Cuando el banco central creó ese programa a finales del año pasado y dispensó dos rondas de préstamos en un plazo de pocos meses, se le dio el reconocimiento por haber hecho mucho por aligerar la crisis de Europa.
En el caso de España, mientras el programa hacía tiempo, han empeorado los problemas subyacentes del país. Los bancos españoles han sido por mucho los participantes más agresivos en el programa de préstamos baratos, habiendo pedido prestado más de 300,000 millones de euros al banco central. Y buena parte de ese dinero fue invertido en bonos del gobierno español.
A corto plazo, esas adquisiciones de bonos ayudaron al gobierno al bajar las tasas de interés, reduciendo los costos de Madrid para solicitar préstamos. Pero debido a eso, los bancos españoles ahora poseen una participación mayor, aproximadamente 67 por ciento, de la deuda de su propio gobierno que los bancos de cualquier otro país en la eurozona, con base en una investigación de BNP Paribas.
Ahora el valor de estos bonos está bajando - los precios caen a medida que los rendimientos suben - y debilitando incluso más a los bancos españoles.
“Se ha dado una gran retirada aquí, y se puede ver en la reducida propiedad extranjera de bonos del gobierno español”, destacó John Whittaker, economista en la Universidad de Lancaster en Gran Bretaña que sigue los flujos de capital dentro de la eurozona.
Con la pesada carga que llevan por préstamos problemáticos a raíz del colapso de la burbuja de bienes raíces de España, los bancos ahora tienen la responsabilidad adicional de cargar grandes participaciones de bonos gubernamentales que están perdiendo valor día con día. Entre los mayores tenedores de bonos españoles están los gigantes internacionales de la banca del país, Santander y BBA, que hasta febrero poseían 60,000 millones de euros y 49,000 millones de euros. Dadas las diversas operaciones extranjeras de esos grandes bancos y posiciones de capital más fuertes, estas participaciones no representan una amenaza inmediata, incluido el rescatado Bankia, que tenía 29,000 millones de euros en bonos del gobierno hasta el año pasado, ese tipo de exposiciones son más problemáticas.
Si España efectivamente necesita buscar un rescate europeo más adelante, pudiera tener dificultades para reunir las diversas condiciones; de las cuales la más prominente sería llegar a los objetivos de reducción del déficit.
Y en ese punto la noticia no es buena. A lo largo de los primeros cuatro meses de este año, el déficit presupuestario de España era 26 por ciento mayor respecto de su nivel de un año antes, debido a mayores pagos a sus gobiernos regionales plagados de deuda, la caída de ingresos fiscales y el creciente costo de las prestaciones de desempleo.
Ahora parece improbable la perspectiva de que España reduzca su déficit, de su nivel actual de 8.5 por ciento al objetivo de 5.3 por ciento fijado para este año por Europa.
“Somos una nación sumamente apalancada, dijo Valverde. ”Lo que necesitamos es una solución a lo largo y ancho de Europa".













