GAZA, UN FOCO PERMANENTE DE TENSIONES
GAZA, UN FOCO PERMANENTE DE TENSIONES
JERUSALEN. El consideraba que había que saber terminar una guerra y conservar la dignidad del adversario. Pero la ciudad de Gaza ya existía 3,500 años antes de Jesucristo.
JERUSALEN. Hace precisamente sesenta años, el 31 de diciembre de 1948, David Ben Gurion tomó una decisión cargada de consecuencias. Padre fundador del estado de Israel proclamado el 14 de mayo, él decidió poner fin a la "guerra de independencia" cuando las tropas israelíes estaban a punto de lanzar el asalto contra las fuerzas árabes, replegadas en lo que se convertiría en la franja de Gaza. Furioso, Yigal Alon, comandante del frente sur, se precipitó a Tel Aviv para tratar de convencer a Ben Gurion de su error. Señaló que el enemigo árabe estaba totalmente rodeado y que no era cosa más que de unos cuantos días para llegar al final de ese bolsón de resistencia. Casi la totalidad del estado mayor era favorable a continuar los combates para evitar que se clavara en un costado de Israel una espina que podría ser molesta. Pero no hubo forma. David Ben Gurion no cedió.
El consideraba que había que saber terminar una guerra y conservar la dignidad del adversario. James McDonald, el embajador estadounidense, era de la misma opinión y lo hizo saber. Así nacio la franja de Gaza.
Pero la ciudad de Gaza ya existía 3,500 años antes de Jesucristo. Gaza, que significa "fuerte" o "fortaleza", siempre ha sido un importante centro comercial. Sitio de paso de caravanas, se convertiría en una de las cinco ciudades de los filisteos, ese pueblo marítimo que también fundó lo que ahora son Ashkelon y Ashdod. Alejandro el Grande pasó grandes esfuerzos para conquistarla después de dos meses de sitio, en 332 a.C. Fue ocupada por los romanos, los árabes, los cruzados, recuperada por Saladino (1187), administrada durante cuatro siglos por los otomanos. Napoleón Bonaparte se apoderó de ella en 1799 cuando iba camino a Egipto.
Siempre codiciada en razón de su posición de encrucijada estratégica en ese punto del Mediterráneo, Gaza es un vasto campo arqueológico donde se ha sucedido una multitud de conquistadores de toda naturaleza a lo largo de siete milenios.
Con la caída del imperio otomano, después de la primera guerra mundial, ese territorio, parte integrante de Palestina, les fue confiado a los británicos por la Sociedad de Naciones, hasta la partición declarada por la Organización de las Naciones Unidas en 1947. En esa época aún no se hablaba de la "franja de Gaza". El territorio era mucho más amplio. Englobaba las ciudades de Ashkelon y de Ashdod, y descendía por más de cien kilómetros en el desierto del Neguev, a lo largo de la frontera egipcia. Las cuatro quintas partes de esta entidad en forma de bumerán fueron anexadas después por Israel. Najd, actualmente Sderot, fue arrasada y sus 719 habitantes expulsados a Gaza. Los palestinos de Majdal (actualmente Ashkelon) recibieron su orden de expulsión el 17 de agosto de 1950 y fueron conducidos a la franja de Gaza. Ahí se reunieron con las decenas de miles de refugiados venidos de Jaffa, de Lod y de otras partes. La población original de 70,000 habitantes en la franja de Gaza se multiplicó por tres.
En los ocho campos de refugiados, algunos instalados en las antiguas bases británicas, nacerían los primeros dirigentes deseosos de que se reconocieran los derechos de los palestinos. Esos refugiados serían el caldo de cultivo de la revuelta, el fermento de las revindicaciones. La franja de Gaza fue colocada bajo administración de Egipto, que se cuidó de integrarla y de darle la ciudadanía a estos desarraigados, a quienes El Cairo prometió que algún día regresarían a sus tierras.
A excepción de un breve intermedio de noviembre de 1956 a marzo de 1967 -- durante el cual la franja de Gaza estuvo bajo el control de los israelíes, después de la malhadada expedición de Suez _, Egipto la mantuvo bajo su control hasta la guerra de los seis días, en junio de 1967. A raíz de ésta, el estado judió se estableció en este pedazo de tierra de 362 kilómetros cuadrados, cuya suerte había sido determinada por David Ben Gurion. Por lo demás, éste había deseado transferirle el control a Cisjordania. Fue entonces cuando empezó otra historia de las más tumultuosas en lo que se convertiría en un foco permanente de tensiones, un polvorín del que Yitzhak Rabin sugirió "hacer que se hunda en el mar". Hoy en día, la interjección en hebreo "íVete a Gaza!" significa claramente "íVete al diablo!"
Gaza la rebelde no deja de resistirse contra el ocupante. Accesos de violencia más marcados cuanto que Israel quiso hacer de esta franja arenosa una tierra de colonias. La primera, Kfar Dom, se estableció en 1970, seguida dos años después por la de Netzarim. En treinta años ya había 17 colonias, que tomaron posesión de las mejores tierras de una parte de la franja costera. Esas instalaciones en medio de una población muy densa le plantean a Israel enormes problemas de seguridad e incrementan la sensación de ocupación y de opresión en los palestinos. La resistencia adquiere amplitud y los atentados se multiplican. Al principio de los años setenta, Ariel Sharon, en ese tiempo comandante de la región sur, decidió limpiar "ese nido de terroristas", después de la muerte de dos hijos de colonos de origen británico, el 2 de enero de 1971, en una explosión de granada lanzada contra el vehículo de los padres.
"En siete meses, de julio de 1971 a febrero de 1972, nosotros matamos a 104 terroristas y arrestamos a 742", escribe Ariel Sharon en sus memorias. Otros fueron deportados. "Hasta la guerra del Yom Kippur, en octubre de 1973, esa campaña antiterrorista fue uno de los más significativos capítulos de mi experiencia militar", agrega. Arik, como se le llama, comprendió que el problema de los refugiados iba a convertirse en una fuente creciente de molestias para la potencia ocupante. El propuso solucionarlo definitivamente repartiendo una parte de ellos en varias ciudades de la franja de Gaza, otra parte en Cisjordania y el resto en las ciudades árabes en Israel.
Pero Levi Eshkol, después Golda Meir y su viejo enemigo Moshe Dayan se negaron de entrada. Más tarde sería Menahem begin. Por lo pronto, no obstante, se había restablecido el orden. Pero, como lo señala Laetitia Bucaille en su libro "Gaza, la violencia de la paz", "la ocupación israelí tuvo por efecto aislar a la franja de Gaza del resto del mundo árabe. Las medidas israelíes bloquearían su desarrollo autónomo y la volverían enteramente dependiente del estado judío. A fines de los años setenta, las dos terceras partes de las exportaciones se hacían con destino al mercado israelí y 91% de las importaciones de ahí provenía. La potencia ocupante controlaba el comercio, imponía restricciones a la agricultura y fomentaba que la población vendiera a bajo precio su fuerza de trabajo en Israel. Así, antes de la primera Intifada, 70,000 gazaítas trabajaban en Israel".
La "guerra de las piedras", que empezó en 1987, puso fin a un periodo en el que los israelíes no titubeaban en ir a Gaza a hacer sus compras, desayunar en los restaurantes con vista al mar, hacer comercio con los palestinos. Hoy en día, ellos recuerdan con nostalgia esa época, cuando la franja de Gaza estaba bajo control.
Pero, en diciembre, el asesinato de dos israelíes reveló las crecientes tensiones. De hecho, fue un accidente común, el 8 de diciembre, en el campamento de Jabaliya, en el curso del cual un remolque chocó contra un taxi palestino, lo que prendió la mecha.
En la colisión perecieron cuatro personas. Estallaron las manifestaciones. Los soldados abrieron fuego. La revuelta se extendió, llegó a Cisjordania y abrasó a toda Palestina. Duraría varios años, prácticamente hasta los acuerdos de Oslo, el 13 de septiembre de 1993, si bien en el curso de los años se fue agotando, en virtud de una represión implacable y, en especial, después de la conferencia de Madrid, el 30 de octubre de 1991.
Fue a Gaza a donde regresó triunfal el líder palestino Yasser Arafat, en julio de 1994. Se creó la Autoridad Palestina. Israel retiró gran parte de sus tropas de la franja de Gaza. Se inauguró un aeropuerto en el sur, cerca de Rafah. Ese era el orgullo de los palestinos. Bill Clinton aterrizó ahí el 13 de diciembre de 1998. "Por primera vez en la historia del movimiento palestino, el pueblo palestino y sus representantes tienen la posibilidad de tomar en sus manos su destino, en su propia tierra", declaró. Pero el proceso de paz ya se había detenido. Y en Gaza crecían las protestas contra los dirigentes de la autoridad Palestina, acusados de corrupción, de torpeza, de clientelismo.
Creado dos días después del inicio de la primera Intifada, el Hamas, el Movimiento de la Resistencia Islámica, no ahorraba críticas contra aquellos a los que acusaba de ser potentados. Los israelíes lo vieron al principio con buenos ojos, por no decir que favorecieron el surgimiento de esta organización que se apoyaba en gran parte en asociaciones caritativas y agrupaciones religiosas.
Eso permitiría contrarrestar la omnipotencia y la omnipresencia de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y de su principal miembro, el Fatah.
Los islamistas construyeron pacientemente su popularidad y su arraigo en la sociedad palestina gracias a su ayuda a los más desfavorecidos. Poco a poco, el Hamas tomaría el relevo del Fatah en la resistencia a la ocupación.
Feroces opositores a los acuerdos de Oslo de 1993, los islamistas boicotearon las primeras elecciones palestinas de 1996 y tuvieron que enfrentarse a la implacable represión de los servicios de seguridad de Yasser Arafat, bajo la dirección de Mohamed Dahlan. El fracaso de las negociaciones de campo David, después el inicio de la segunda Intifada, en septiembre de 2000, le dieron la razón a los líderes de ese movimiento, que siempre se opusieron a lo que llaman "la venta barata de la paz". Los islamistas provocaron una lucha sin cuartel contra los israelíes que, a su vez, matarían en la primavera de 2004 al fundador del Hamas, el jeque Ahmed Yassine, y después a su segundo, Abdel Aziz Rantissi.
La franja de Gaza se convirtió en el terreno de los enfrentamientos perpetuos entre los grupos armados y el Tsahal, que amplió los asesinatos dirigidos.
Las incursiones se sucedieron unas a otras. Las pistas del flamante aeropuerto fueron abiertas en surcos por los traxcavos israelíes. El puerto fue bombardeado. Se multplicaron los atentados contra las colonias. Se perfeccioanron los primeros cohetes artesanales, llamados Qassam. El costo de su seguridad se volvió exorbitante para Israel. Por ello, Ariel Sharon decidió en 2004 repatriar por la fuerza a los 8,000 colonos establecidos en Gush Katif, un conjunto de 21 colonias.
El último soldado abandonó el territorio el 12 de septiembre de 2005, después de que fueran arrasadas por completo todas las instalaciones. Esa salida forzada sonó a liberación a los gazaítas. Muchos no habían visto nunca el mar, pese a vivir a unos kilómetros de él.
Desembarazada de la presencia militar israelí, Gaza se sintió resucitada. Se habló de crear ahí el "Singapur del Medio Oriente", de hacer venir a los turistas, de construir centros balnearios. Pero las esperanzas duraron poco. Los israelíes salieron pero se quedaron en la puerta. Y las puertas se abrían cada vez con mayor dificultad. Pronto, ningún trabajador palestino podía ir a Israel y ya desde hacía mucho tiempo que los israelíes no iban a Gaza a hacer sus compras. El aislamiento se acentuó.
El acuerdo del 15 de diciembre de 2005, alcanzado bajo la presión de Condoleezza Rice, secretaria de estado de Estados Unidos, a fin de facilitar la apertura de los puntos de paso y reconstruir la infraestructura, como el puerto y el aeropuerto, no se aplicó más que en forma parcial antes de zozobrar, con la victoria electoral del Hamas en las elecciones palestinas del 25 de enero de 2006, y quedar convertido en un paedazo de papel, a partir del secuestro del cabo Gilad Shalit, el 25 de junio de 2006, en Kerem Sholom. Desde el 19 de febrero de 2006, Israel, pronto seguido por la Unión Europea, le impuso sanciones económicas a la autoridad Palestina
La situación continúa deteriorándose. Después del secuestro de Gilad Shalit, se pone en marcha otro engrane. Israel bombardea la central eléctrica y los puentes de Gaza, para después desatar una operación militar que causaría 300 muertos.
La zona industrial de Erez, en el norte, se transformó en un montón de escombros. Gaza la incendiaria, totalmente cerrada, se convierte en una olla a presión en la que se exacerban las pasiones. El Hamas y el Fatah se entregan a una guerra sin cuartel a fin de tomar el control de que ya no es más que un campo de arena desheredado y sobrepoblado. Los dos campos se enfrentan en combates mortíferos.
Los preparativos de un golpe en su contra, con la ayuda de los estadounidenses, hacen que los islamistas tomen la delantera y, a mediados de junio de 2007, se apoderen de ese pedazo de tierra miserable, donde tres cuartas partes de la población comen sólo gracias a la ayuda internacional, donde el desempleo es del 49% y la pobreza afecta al 70% de la población.
A partir de esa fecha, la red se cierra por completo. El Hamas, que tomó el poder con un golpe de fuerza, más que nunca es considerado paria por la comunidad internacional. Los islamistas tomaron el control de todas las instituciones, de todas las formas de poder, de manera en ocasiones brutal.
Ya no hay lugar para las protestas. El millón y medio de habitantes está prisionero del bloqueo israelí y es rehén de un poder que no tolera ninguna fisura, si bien no impone totalmente el rigor islamista. En enero de 2008 apareció una luz para los palestinos, cuando el muro que separa la franja de Gaza de Egipto voló en pedazos con explosivos. Ahí se produjo se una oleada hacia el sur. No duró más que doce días. El muro de concreto fue vuelto a levantar y Egipto no tiene la menor intención de dejar ningún intersticio. Ahora los gazaítas se han convertido en topos: han abierto túneles bajo la frontera para poder sobrevivir o adquirir armas.
Ahora, algunos de los túneles han sido destruidos y los israelíes quieren suprimir los demás, con la ayuda de la comunidad internacional, para evitar que el Hamas siga procurándose armas.


