Fusionando moralidad y capitalismo

A medida que la crisis financiera global se profundiza, resulta claro que el colapso del mercado de valores no sólo afecta a los ricos, cuyos estilos de vida muy difícilmente sean afectados, sino a millones de personas comunes que pusieron sus ahorros de toda la vida en el mercado.
La crisis financiera es, posiblemente, sólo la primera etapa en una debacle económica que podría ser la peor desde la Gran Depresión de la década del treinta.
La crisis no vino de la nada. Han existido advertencias de diferentes sectores, incluidos economistas. También hubo exhortaciones de veteranos líderes mundiales de la Comisión Trilateral y del Foro Político Mundial, que mostraron su preocupación por los mercados financieros, convertidos en peligrosas burbujas con poca o ninguna relación con el flujo real de bienes y de servicios. Pero todas esas advertencias fueron desdeñadas.
En los próximos meses, la codicia y la irresponsabilidad de algunos pocos nos afectará a todos. Ningún país, ningún sector de la economía, podrán escapar a la crisis. El modelo económico que se desarrolló a partir de la década del ochenta se está cayendo a pedazos. Se basaba en acrecentar las ganancias aboliendo toda clase de regulaciones, cuya intención era proteger los intereses de la sociedad en su conjunto. Durante décadas, nos han dicho que eso beneficiaría a todos. "Una marea en ascenso alza todas las embarcaciones". Pero las estadísticas dicen que eso no ha ocurrido.


