Norberto se defiende: “que hagan el ruido que quieran”, dice

El cardenal mexicano desestimó las acusaciones de una organización de víctimas de la pederastia clerical y dijo no tener "culpa alguna en este tema"

El cardenal mexicano desestimó las acusaciones de una organización de víctimas de la pederastia clerical y dijo no tener "culpa alguna en este tema"

El cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera defendió hoy su inocencia ante las acusaciones de una organización de víctimas de la pederastia clerical que lo incluyó en una lista negra de purpurados que deberían ser excluidos del Cónclave.

En declaraciones a un grupo de periodistas, al término de una misa que celebró en la céntrica parroquia romana de San Francisco de Asís en Ripa, aseguró que pueden seguir haciendo el ruido que quieran sus detractores y negó estar inquieto por las críticas lanzadas en su contra.

Yo no tengo ningún problema si ellos desean continuar realizando propaganda para su organización. Hace muchos años realicé declaraciones, hace mucho tiempo que los tribunales de Estados Unidos me absolvieron y confirmaron que no tengo culpa alguna en este tema, indicó.

Apenas unos días atrás la Red de Supervivientes de Personas que sufrieron Abusos por Sacerdotes (Snap, por sus siglas en inglés) lanzó en Roma un elenco titulado la sucia docena, en el cual acusó a 12 purpurados de ser tolerantes con la pederastia clerical.

Entre los señalados destacaron, además del arzobispo de la Ciudad de México, el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga, los estadunidenses Timothy Dolan (Nueva York), Donald Wuerl (Washington) y Sean O’Malley (Boston) y el argentino Leonardo Sandri.

También los italianos Angelo Scola (Milán) o Tarcisio Bertone (camarlengo), el australiano George Pell, el checo Dominik Duka, el canadiense Marc Ouellet y el ghanés Peter Turkson (Ghana).

Noberto Rivera, quien participará en el Cónclave desde el próximo martes 12 de marzo, reconoció haberse sentido impactado y conmovido por la renuncia de Benedicto XVI, aunque dijo no considerar necesario que se cambie la ley eclesiástica para ponerle un límite de edad al Papa.

Cuando se dio el anuncio de la renuncia yo me impacté y también comencé a sentir la gran responsabilidad de participar en un nuevo Cónclave, para hacer presente a una Iglesia pujante, con sus fortalezas y es un símbolo dentro de la catolicidad, dijo.

Los mexicanos somos la décima parte de los católicos del mundo y esto quiere decir mucho. Los tres cardenales mexicanos que estamos aquí sentimos esa responsabilidad de elegir a un pontífice que tenga cercanía con toda la Iglesia, agregó.

Reconoció que el vatileaks, el escándalo por el robo y la filtración de los documentos que cimbró en 2012 el pontificado de Benedicto XVI, fue motivo de análisis por parte de los cardenales durante el pre Cónclave de la semana pasada.

Sostuvo que los purpurados recibieron un reporte general el cual les sirvió para darse una idea sobre el origen de esa crisis y aseguró que existe tranquilidad al respecto porque no se advierten problemas de una grandeza capaz de trastornar a la Iglesia o que puedan convulsionarla.

Según el arzobispo, ninguno de los cardenales se ha puesto a pensar en el problema de la nacionalidad del futuro pontífice, porque lo importante es que sea la persona adecuada para el momento presente. Ni pensamos en el origen ni en el color, insistió.

Hasta ahora no se ha dado una unanimidad respecto al perfil, nosotros agradecemos a Dios que exista tanta diversidad y que cada quien diga su propio perfil, indicó.

Mi perfil ya lo tenía muy claro, antes de llegar aquí a las sesiones. El elegido debe ser completamente distinto a todos ellos y debe contribuir con sus propios carismas. No puede ser repetición de otro pontificado, ponderó.

Pese a la falta de unanimidad y a la diversidad de pensamiento anticipó que, desde su punto de vista, el próximo no va a ser un Cónclave largo. Pronto nos pondremos de acuerdo, confió.