Negocios

Raro pero cierto, a veces tenemos actitudes brillantes ante situaciones ridículas. Lo peor es que hasta nos las autofestejamos, aparentando haber logrado un hecho heroico. Aquí te expongo algunos ejemplos:

1. Burlando el alcoholímetro. Empezó con un “vivo” que decidió empezar a tuitear dónde estaban los retenes para la verificación del alcoholímetro. Siguió ahora con un “servicio” ofrecido por “buenos ciudadanos” que se paran autos atrás del lugar de revisión y por una módica suma se suben a tu auto, lo manejan por ti, pasan la prueba y unas cuadras atrás se bajan y son felizmente compensados.

2. Brincándose la cola. A todos nos pasa. Esa persona que no forma su auto para entrar a una vía rápida o bien dar una vuelta en un cruce. La reacción feroz actual es que nadie los deja pasar, y por si fuera poco eso todavía complica todo aún más. Sin embargo, estas personalidades han desarrollado un nuevo abuso llamado ingeniería social que se traduce a vil manipulación. Funciona así: Esa persona mañosa se empareja a 4 o 5 autos antes de quererse meter. Con cara de ignorante pregunta modestamente donde queda tal o cual avenida o calle que es precisamente donde quiere meterse. La persona al lado le explica y al final le dice con carita de ángel si le permite meterse por no saber y listo… en 15 segundos todos contentos

3. Mi Facebook no es mi facebook. Los ladrones son también más astutos. Buscan una foto tuya. Abren una página de Facebook nueva, revisan tus amistades y les piden que sean sus amigos como si fueran los tuyos, pensando inocentemente ellos que cambiaste de página en vez de preguntártelo. Días después hacen lo que quieran: desde mensajes de urgencia de que depositen un dinero en tal cuenta porque estás con un problema hasta sacar información delicada que les permitirá hacer nuevas fechorías. Robo de identidad sofisticado sin duda.

4. Seguros mañosos. El robo de auto a mano armada es una actividad común ya hoy en día. Los que aseguran su auto ahora experimentan nuevas mañas de la empresa de seguros que al solicitar que describas los hechos opta por no pagarte nada debido a que “no hubo violencia”. Si, aunque suene ridículo, tienes que decir que te cachetearon y te arrebataron las llaves del auto contra tu voluntad, porque de lo contrario, tu “decidiste por tu libre albedrío” darle tu auto al ratero. ¿increíble? Peor aun en algunos casos las personas que se disfrazan de acomodadores y en un ratito pueden sin violencia robar de 3 a 5 autos.

Puedo seguir, y seguro tú conoces otros casos adicionales. ¿Cuál es mi punto? En todos los casos descritos hay ingenio, el cual es sinónimo de la creatividad. ¿Qué pasaría si usáramos ese ingenio en proyectos de negocios, en nuevas formas de hacer un trabajo en la oficina, en un método para mejorar algo que nos interesa? ¿Por qué lo usamos para hacer engaños, abusos o maldades?  Esa reflexión la sigo pensando y no llego a una buena excusa. Mi conclusión: busquemos invertir esa capacidad tan única que tenemos para hacer mejores avances y no solo maldades o acciones que seguro empeorarán la vida de todos.

Moisés Polishuk  (@mpolishuk) es un analista de negocios y tecnología. Su blog es http://mpolishuk.wordpress.com