
El Banco Central Europeo (BCE) deberá controlar a los bancos de la zona del euro a partir de 2014, de acuerdo a una propuesta presentada hoy por la Comisión Europea (CE) en Estrasburgo (Francia) para poner fin a la crisis financiera.
La creación de un mecanismo único de supervisión bancaria para la unión monetaria es el primer paso para dotar el bloque de una verdadera unión bancaria, con la que se espera blindar a sus miembros ante nuevas crisis financieras y económicas.
La iniciativa fue acordada por los 17 socios del euro durante su última cumbre, en junio pasado, y permitirá que los bancos con problemas financieros reciban ayuda del fondo de rescate europeo directamente, sin pasar por los Estados, rompiendo el vínculo entre las crisis bancarias y la deuda soberana.
Bruselas propone que el nuevo sistema entre en vigor gradualmente. En un primer momento, a partir de enero de 2013, sólo los bancos europeos que hayan recibido o solicitado ayudas públicas pasarían al control del BCE.
A partir de julio del mismo año, todas las entidades sistémicas transfronterizas quedarían sometidas a la vigilancia de la entidad emisora europea.
























