Policía comunitaria en Jalisco,  sus tierras en manos del crimen

 

En el municipio de Cuautitlán de García Barragán, Jalisco, ya están cansados. Todos los días, grupos armados talan árboles y roban ganado y minerales. Planean crear su policía comunitaria, como ha ocurrido en varias comunidades del país. 

 

 

Han esperado por años lo que siempre les prometen las autoridades pero que nunca les cumplen: seguridad. Por eso, los pobladores ahora también exigen ayuda al Ejército para enfrentar a los criminales.

 

 

La historia de las policías comunitarias en el país se remite a noviembre de 1995. En Guerrero, el Sistema de Seguridad y Justica Comunitaria opera en 12 municipios de la zona de la Montaña y la Costa Chica. Su origen obedeció a un intento por frenar los asaltos y ante la pasividad de las autoridades, que no atendían las denuncias de los pobladores.

 

 

La formación de ese esquema ocurre luego de que en esa región, entre 1992 y 1995, sus regiones sufren asaltos y saqueos casi a diario, las mujeres y niñas eran violadas y se cometían decenas de asesinatos. 

 

 

De acuerdo con los antecedentes, 77 comunidades de los municipios de San Luis Acatlán, Marquelia, Malinaltepec, Iliatenco, Metlatonoc, Atlamajalcingo del Monte, Cochoapa El Grande, Copanatoyac, Xalpatlahuac, Tlapa de Comonfort, Xochistlahuaca y Acatepec cuentan con policías comunitarias.

 

 

En estos lugares operan 700 policías comunitarios, mismos que prestan servicios de forma gratuita a 300 mil habitantes.

 

 

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