Washington se engalana y última los preparativos para la investidura de Obama

Washington, 14 ene (EFE).- Los alrededores de la Casa Blanca, así como las calles por las que pasará la comitiva del presidente electo, Barack Obama, el próximo 20 de enero, reciben hoy los últimos retoques para recibir al nuevo mandatario estadounidense.
Decenas de cuadrillas de trabajadores se afanan estos días para que en cada esquina, calle y lugar por donde está previsto que pase Obama haya gradas para poder ver al que será el primer presidente negro de la historia estadounidense.
También los edificios han sido decorados con banderas, cintas y galones de rayas rojas, azules y blancas, y los escaparates de las tiendas, no sólo las de souvenirs, han hecho un hueco entre sus artículos para homenajear al próximo presidente.
Obama pronunciará su discurso de investidura en el Capitolio, sede del Congreso y el Senado, y tras la toma de posesión oficial comenzará un recorrido de 2,7 kilómetros por la céntrica avenida de Pensilvania, que desemboca en la Casa Blanca.
Se espera que acudan entre tres y cinco millones de personas a la capital estadounidense para asistir a este desfile y saludar, aunque sea en la distancia, al presidente número 44 de Estados Unidos.
En la Casa Blanca, carpinteros, pintores y constructores se afanan para que esté lista la tribuna que ocuparán el presidente electo, su esposa, Michelle, y sus hijas Malia, de diez años, y Sasha, de siete, en la última parte del trayecto.
Entre ellos hay muchos hispanos, como los salvadoreños Carlos Sánchez, de 39 años, y Elmer López, de 22, que pertenecen a la Unión de Carpinteros y han sido contratados por el ayuntamiento de Washington.
Trabajan contrarreloj, casi sin descanso, pero "orgullosos" de formar parte de un acontecimiento como este, aseguraron hoy a Efe.
Ninguno de los dos pudo votar en las pasadas elecciones porque, aunque llevan en Estados Unidos más de diez años, sólo tienen permiso de trabajo.
"Tenemos todas las esperanzas en él", dijo Sánchez sobre Obama.
"Se le ve un hombre humilde. Sus palabras dicen mucho en comparación con su predecesor (George W.Bush)", opinó Sánchez, quien no se olvidó de pedir a Obama que lleve a cabo una reforma migratoria que le permita reunirse con sus dos hijos, a los que hace una década que no ve.
"Nos siente más cerca, para él son iguales todas las personas, de distinto color, de distinta raza, y eso está bien", aseguró por su parte López. EFE




