Pueblos abarrotan por fin del mundo

Tres lugares del mundo han cobrado una atención mediática sin precedentes desde que se afirmara que sólo quienes estén ahí podrán salvarse del "fin del mundo".

Aunque se desconoce cómo empezaron a correr los rumores, las reservaciones hoteleras en el monte Rtanj, en Serbia, y los pueblos de Sirince, en Turquía, y Bugarach, en Francia, se han incrementado considerablemente para mañana 21 de diciembre, día en que, según algunas interpretaciones, se terminará la vida en el planeta.

De nada ha servido que arqueólogos renombrados e instituciones internacionalmente reconocidas, entre ellas la NASA, hayan dicho que la supuesta profecía maya a la que varios aducen ha sido mal entendida.

En el monte Rtanj, en los Cárpatos serbios, un sitio muy conocido entre los aficionados de la ciencia ficción, varios están convencidos de que, en el interior de la montaña, se esconde una antigua base extraterrestre que funcionará como una especie de arca de Noé.

De igual forma, se cree que una nave llegará al pueblo de Bugarach, en el pirineo francés, y sólo salvará los elegidos, es decir, a aquellos que se encuentren en la zona durante el supuesto apocalipsis.

Por su parte, en el pequeño pueblo turco de Sirince, en la provincia de Izmir, los pocos habitantes del lugar, apenas 600 personas, no pueden creer que el cupo de habitaciones disponibles se haya agotado. Sevan Nisanyan, un propietario de un hotel, al diario The National, “las reservaciones se han incrementado desde hace un mes. Tengo gente en mi hotel de sitios tan lejanos como Indonesia, y dicen que vienen para intentar escapar de un posible fin del mundo”.

 “Hay gente que piensa que la energía de Sirince es muy potente; creen que serán transportados a otro destino cósmico”, agregó.