HRW advierte uso de bombas de racimo en Siria

La organización Human Rights Watch (HRW) denunció que el ejército sirio sigue utilizando bombas de racimo, prohibidas en 2010 por la Convención sobre Bombas de Racimo, debido a los inaceptables daños que causan a la población civil.

La directora de Promoción, División de Armas de Human Rights Watch, Mary Wareham, señaló al presentar el informe Monitor de Municiones en Racimo 2013 en Ginebra, que Siria persiste en el uso de bombas de racimo, que causan muerte y destrucción durante décadas.

Las municiones en racimo han sido prohibidas por su efecto indiscriminado y el peligro de larga duración que representan para la población civil.

Las bombas son lanzadas desde aviones que al alcanzar una cierta altura medida por un altímetro, se abren dejando caer cientos de sub-municiones o bombetas de diversos tipos, de alto poder explosivo, y que explotan al contacto con el suelo.

Sin embargo, lo más usual es que las submuniciones de racimo a menudo no explotan con el impacto inicial, por lo que actúan como minas terrestres.

Un total de 112 países firmaron o se han adherido a la Convención de Municiones en Racimo, que prohíbe el uso, producción, transferencia y almacenamiento de estas armas inhumanas y que requiere la limpieza de los restos de municiones en racimo dentro de 10 años, así como la asistencia a las víctimas.

Según el Monitor de Municiones en Racimo 2013, los Estados Partes han destruido hasta el momento un total de 1.03 millones de municiones en racimo almacenadas que contienen cerca de 122 millones de submuniciones.

Sólo en 2012, 173 mil 973 municiones en racimo y 27 millones de submuniciones fueron destruidas por Dinamarca, Francia, Alemania, Italia, los Países Bajos, el Reino Unido y otros Estados miembros.

Además de Siria, desde 2010, las bombas en racimo han sido utilizadas por Libia bajo el mando de su ex líder, Moamar Gadafi, y por Tailandia, con informes no confirmados de su uso por parte de Birmania y Sudán.

Ninguno de estos países se ha unido al tratado.

En Siria, Human Rights Watch identificó 152 lugares separados donde las fuerzas gubernamentales utilizaron al menos 204 bombas en racimo entre julio de 2012 hasta junio de 2013, en nueve de las 14 provincias del país.