
La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, comienza a enfrentar un recrudecimiento de protestas de un sector social que desaprueba su gestión y que rechaza la posibilidad de una reelección.
Las críticas en contra de la mandataria son múltiples y van desde la presunta corrupción de su gobierno y su acelerado enriquecimiento personal, hasta la inseguridad, la “desdolarización” del país y la falta de ruedas de prensa.
La diversidad de cuestionamientos quedó en evidencia el pasado 13 de septiembre, cuando cientos de miles de personas salieron a marchar por las principales ciudades del país para protestar en contra del kirchnerismo.
El nivel de participación que tuvo la protesta convocada a través de las redes sociales e impulsadas por los medios opositores sorprendió, puesto que nadie esperaba una respuesta masiva como la que registró.
La marcha tuvo un perfil social muy claro, el de la clase media y alta que salió a hacer sonar sus cacerolas no por hambre, como ocurrió hace una década en Argentina, sino por la limitación para comprar dólares o la inflación.
De hecho, el perfil social de una manifestación en la que no se pedía trabajo ni se denunciaban condiciones de pobreza, fue utilizado por el gobierno para descalificar las verdaderas intenciones de la movilización.
Fuente: NotimexFoto: Xinhua



















