Sólo siete de 91 bancos europeos fracasaron en las pruebas de estrés destinadas a medir su solidez en el caso de que se agrave la deuda de la crisis oficial en el continente, dijeron los reguladores el viernes. Las autoridades de la Unión Europea esperan que los resultados tranquilicen a los mercados, preocupados por las pérdidas bancarias no declaradas durante la crisis.

La UE dijo que las pruebas fueron exigentes y demostraron que su sistema bancario tiene la suficiente resistencia como para capear una economía más débil y una mayor turbulencia en los mercados financieros.

El Comité de Supervisores Bancarios Europeos dijo que los siete bancos que fallaron verían reducirse la posición de su capital por debajo de los niveles considerados suficientes si se produce una fuerte caída en el precio de los bonos del gobierno que muchos de ellos poseen, un caso extremo.

Uno de los aplazados fue el Hypo Real Estate Holding AG, banco de préstamos nacionalizado alemán, resultado que se anticipaba. Cinco bancos españoles de ahorros también fallaron, con sus finanzas acosadas por el desplome del mercado inmobiliario: Diada, Unnim, Espiga, Banca Civica y Cajasur, que fue rescatado en mayo por el Banco de España.

El restante aplazado fue el banco ATE de Grecia, que confirmó que seguirá adelante con un ejercicio de recaudación de capital.

En total los siete bancos deberán recaudar 3.500 millones de euros para apuntalar sus finanzas, dijo el comité.

Los formuladores de políticas en Europa saludaron el proceso como confirmación de que el sistema bancario goza de buena salud pese a la crisis de la deuda de los gobiernos y la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial.

La Unión Europea dijo que los resultados "confirman la resistencia general" del sistema bancario del continente.

Christine Lagarde, ministra de finanzas de Francia, afirmó que las pruebas fueron "exigentes" y "muy amplias y, como resultado, supongo que estos resultados serán muy creíbles y suscitarán confianza en los bancos europeos".

Los inversionistas siguen revisando los resultados para extraer conclusiones. Se temía que los casos hipotéticos no fueran suficientemente extremos como para tranquilizar a los mercados, y el euro se cotizaba a 1,2819 dólar, con una baja del 0,5%.

"Las pruebas de estrés no parecen tan estresantes y parecen más una excusa política que un intento de tranquilizar a los mercados financieros de que los bancos de la eurozona tienen balances que puedan soportar las conmociones de riesgo soberano", comentó Neil MacKinnon, estratega global de VTB Capital.