Serbia y Kosovo están enviando cabilderos a países que hasta el momento han titubeado a la hora de reconocer a la ex provincia serbia.

Ambas zonas iniciaron la competidora campaña en un ambiente de temor a que el dictamen de la ONU sobre la declaración de independencia de Kosovo aliente a movimientos separatistas en el mundo.

Serbia teme que la opinión no vinculante de la Corte Internacional de Justicia sobre la legalidad de la declaración de independencia de Kosovo en el 2008, podría desatar una ola de nuevos reconocimientos. Muchos piensan que podría incluso disparar acciones separatistas a nivel mundial. Serbia considera a Kosovo como la cuna de su estado y religión.

"Occidente quiere expresar que este caso no crea un precedente importante, pero es una lógica un poco rebuscada", dijo Dana Allin del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres. "Puedes decir eso, pero otra cosa es que lo puedas implementar".

Estados Unidos y muchos otros en Occidente insisten en que la condición de estado de Kosovo es un caso especial, porque ocurrió tras una campaña de limpieza étnica perpetrada por Serbia en contra de separatistas albanos, lo que llevó a que la zona estuviera bajo un mandato internacional desde 1999. En ese momento la OTAN sacó a las fuerzas serbias en una pequeña batalla aérea.

"Llamamos a aquellos estados, que aún no lo han hecho, a que reconozcan a Kosovo", dijo el vocero del departamento de Estado, Philip J. Crowley, el jueves. "Ahora ha llegado el momento de que Kosovo y Serbia pongan a un lado sus diferencias y caminen hacia adelante".

Al anunciar su decisión el jueves, la corte máxima de la ONU dijo que no había fallado sobre la legalidad de la condición de estado de Kosovo, sino sobre su declaración de independencia.

La mejor apuesta de Serbia a la hora de impedir que Kosovo sea admitido como miembro de las Naciones Unidas es que China y Rusia, los cuales tienen sus propias zonas inestables, veten la entrada. Lo que reflejaría la preocupación de muchos países, que temen que la decisión de la ONU aliente a los movimientos separatistas.

Algunas de las regiones del mundo en las cuales la decisión podría tener resonancia son el país vasco y Cataluña en España; Escocia en el Reino Unido; el Alto Adige en Italia, con una mayoría étnica alemana; y partes de Rumania y Eslovaquia, que están pobladas por minorías húngaras.

Osetia Sur y Abjasia, que se han declarado independientes de Georgia, también se verán animadas por el dictamen sobre Kosovo, que señala que ese tipo de declaraciones de independencia no son ilegales bajo la ley internacional.

Otros que podrían buscar legitimar su secesión, ocurrida en los años 90, son los separatistas armenios en la región de Nagorno-Karabaj de Azerbaiyán.