La secretaria de Estado estadounidense Hillary Rodham Clinton dijo el lunes que el hundimiento de un barco de guerra surcoreano ha provocado una situación de seguridad "altamente precaria" en la región y que el gobierno estadounidense está trabajando para prevenir que aumente la tensión que podría degenerar en conflicto.

Dirigiéndose a los periodistas en Beijing, Clinton dijo que todos los vecinos de Corea del Norte, incluido China, su principal aliado, comprenden la seriedad del asunto y quieren "contener" el problema.

Corea del Sur dijo horas antes que llevará la problemática ante el Consejo de Seguridad de ONU para que éste tome posibles medidas al respecto,

Clinton no especificó si esas medidas incluirían nuevas sanciones contra el Norte. Señaló que está consultando con países como China y otros sobre cual será el próximo paso.

El presidente Barack Obama dijo que Washington apoya totalmente el esfuerzo de Corea del Sur para llevar a Corea del Norte ante el Consejo de Seguridad y que llevará a cabo una revisión propia de la política estadounidense en Corea del Norte.

Por su parte, el presidente surcoreano Li Myung-bak dijo el lunes que su país no tolerará más la "brutalidad" de su país vecino y le advirtió que la pagará por el sorpresivo ataque con torpedo que mató a 46 marineros.

Li señaló que Seúl suspenderá los intercambios entre las dos Coreas y prohibirá que barcos norcoreanos pasen a través de sus aguas.

Corea del Norte debe ser castigado por sus repetidas provocaciones, dijo el mandatario en un mensaje solemne a la nación desde el monumento conmemorativo por la guerra mientras enumeraba el "incesante" patrón de ataques del país comunista, incluido el derribo de un avión comercial en 1987 que costó la vida a 115 personas.

Li dijo que Corea del Sur estaba preparada para defenderse contra cualquier provocación futura.

"Siempre hemos tolerado la brutalidad de Corea del Norte, una y otra vez. Lo hicimos porque siempre hemos tenido un genuino anhelo de paz en la península coreana", agregó.

"Pero ahora las cosas son diferentes. Corea del Norte pagará un precio correspondiente a sus actos provocativos", enfatizó Li. "Continuaré tomando medidas severas para que el Norte rinda cuentas", añadió.

Un equipo internacional conjunto formado por civiles y militares anunció la semana pasada que su investigación confirmó que un torpedo de Corea del Norte hundió un barco de guerra surcoreano, el Cheonan, el 26 de marzo.

Cincuenta y ocho marinos fueron rescatados de las aguas del agitado Mar Amarillo frente a la frontera marítima de las Coreas, pero 46 murieron, en el peor desastre militar de la nación desde la Guerra de Corea de 1950-1953.

Corea del Norte ha negado con tenacidad haber tenido responsabilidad en el hecho y advirtió que cualquier medida en represalia o castigo a Pyongyang significaría guerra.

Las dos Coreas permanecen técnicamente en estado de guerra porque el conflicto terminó en una tregua en 1953, no en un tratado de paz.

La Comisión de Armisticio de la ONU estaba investigando si el hundimiento del Cheonan constituía una violación a la tregua de 1953.