Así es vivir en medio de la nube tóxica de Pekín

"Una persona circula entre una nube de contaminación"

Cuando me levanto por la mañana, hago una pausa antes de abrir las cortinas, y lo primero que veo por la ventana es lo que probablemente determine mi sentido del humor por el resto del día.

No estoy chequeando el clima. Por el contrario, quiero saber qué tan grave será la polución durante el día. Algunas mañanas, es realmente abominable. Es como si la ciudad entera se hubiese convertido en una sala de fumadores con una mancha amarilla de nicotina en el cielo.

Y la polución de Pekín este mes pasó de ser grave a ser... bueno, peligrosa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la polución sobrepasó los niveles que se consideran peligrosos.

Polución evidente

En Pekín los hospitales estaban atestados de jóvenes y viejos que sufrían problemas respiratorios. Se le advirtió a la gente que se quedara en lugares cerrados. Las calles de la ciudad estaban en silencio, algo que no es usual.

Las ventas de purificadores de aire para las casas, así como las máscaras, se dispararon y en algunas tiendas se agotaron. Incluso para una ciudad que esta acostumbrada a la polución, esto era una emergencia.

Después de que se fue la niebla tóxica, todavía se poder saborear la polución en el aire: podías verla y, justamente por eso, las autoridades no podían negarlo.

Por años han tratado. El gobierno con regularidad le resta importancia a la polución de la capital, e insiste en que se trata de neblina, a pesar de que la evidencia, que está disponible para todos, revela algo diferente.

La postura del gobierno era insostenible y, después de la presión pública, las autoridades introdujeron nuevos lectores de polución a principio del año.

Antes, la embajada de Estados Unidos en Pekín realizaba lecturas de la calidad del aire cada hora, lo que las autoridades habían calificado de interferencia extranjera.

Y entonces, cuando golpeó esta ola de esmog, los medios estatales -por primera vez- lo reportaron en grande.

La historia de la polución lideró los noticieros de la noche en los boletines de televisión. Incluso el diario que sirve de vocero del Partido Comunista, el People's Daily, publicó un titular que se preguntaba ¿Qué está mal con nuestro aire?

No solo el aire

Pues bien, la repuesta corta es: mucho. Los problemas son producto de la velocidad y la escala -sin precedentes en la historia- del crecimiento económico chino.

Ha sido un crecimiento a toda costa, lo que ha resultado en una amplia degradación del medio ambiente.

La energía producida por la quema de carbón abastece a las plantas del país, que le dan calefacción a millones de hogares, pero también liberan toxinas en el aire.

Nada mas en Pekín, 5 millones de carros ahogan las calles; una ilustración de la prosperidad del crecimiento del país. Pero todos estos vehículos - casi siempre uno pegado al otro- también son un signo que el país no ha querido aceptar o responder a la realidad.

Y no el problema no se limita a la calidad del aire. Los lagos, ríos y los recursos subterráneos de agua se han visto todos gravemente intoxicados por la industria. Casi nadie en Pekín confía en el agua que viene del grifo.

Así que quizá, solo quizá, la Gran Nube de Esmog en Pekín de los días recientes marque un punto de inflexión. Un momento en el que los chinos digan: ¿Saben? Ya fue suficiente. Tenemos que darle prioridad a la calidad de vida sobre el crecimiento económico.

En meses recientes, ha habido masivas manifestaciones en contra de las fábricas que se están construyendo en varias ciudades. Despacio, una voz que pide que se salgan de mi patio está emergiendo en China.

Pero un cambio de rumbo se ve poco probable. Al menos por ahora. El crecimiento económico sigue siendo la prioridad número uno del gobierno. A las autoridades les preocupa que mucha gente quede desempleada y crezca la inestabilidad.

Todavía hay cientos de millones de chinos que quieren las llaves de su primer carro, su primer aire acondicionado o primer refrigerador. ¿Quién va a ser el que les niegue el sueño?

Por esa razón, el aire limpio probablemente seguirá siendo una rareza por los próximos años en Pekín. Algunos chinos ricos ven esta realidad con indiferencia y se han llevado a sus hijos a crecer en Canadá o Australia.

Pero para la mayoría, esto no es una opción.

Por mi parte, después de dos años y medio viviendo acá, he ordenado mi primer purificador de aire. Y ahora uso máscara cuando voy en la bicicleta al trabajo. Todas las mañana, antes de abrir las ventanas, pauso y espero que el viento se haya llevado la polución.

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