La incertidumbre de una Siria sin Al Asad

"Manifestación contra el presidente de Siria"

El tiempo pasa, los esfuerzos diplomáticos se suceden y todavía no hay un plan creíble para asegurar el arsenal de armas químicas de Siria el día que caiga el régimen de Bashar Al Asad.

Es cierto que Al Asad ha echado por tierra todas las predicciones anteriores sobre su derrota y que el día en que su gobierno se derrumbe puede estar todavía lejos en el horizonte, pero todo está ocurriendo tan rápido sobre el terreno que Occidente ya se apresura para lidiar con los numerosos desafíos para la seguridad que vendrían con una Siria post-Asad.

Mike Rogers, director de la Comisión de Inteligencia de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, le comenta a la BBC que si no hay un plan regional para tratar el tema de las armas químicas, estas podrían amenazar a toda la zona, al proliferar en Líbano y quizás caer en manos de organizaciones consideradas terroristas.

'Creo que tenemos mucho trabajo por hacer para asegurarnos que la Liga Árabe, Turquía y nuestros aliados europeos se reúnan en torno de un plan que permita asegurar esas armas inmediatamente', dice Rogers.

'Si no, va a ocurrir algo que desestabilizará la región y que será muy preocupante para los gobiernos de todo el Medio Oriente', añade.

¿Un nuevo Irak?

Pero un momento... ¿Armas químicas en un país de Medio Oriente? ¿Fuentes de inteligencia anónimas que aseguran eso? ¿No se parece demasiado a la situación en Irak hace nueve años?

Sí, lo parece, pero con Siria hay dos diferencias fundamentales.

Por un lado, el gobierno de Al Asad no niega que tenga armas químicas, simplemente asegura que no las usa contra su propio pueblo.

Y mientras en el caso de Irak la administración de George W. Bush (2001-2009) parecía ansiosa por invadir, en esta ocasión Occidente lleva tiempo evitando implicarse en una intervención militar en Siria.

'Hipocresía'

Afiche de Asad

"Afiche de Asad"

Malik Abdeh, un periodista sirio que vive en Reino Unido, dice que en su país hay una gran preocupación por la ruptura de la ley y el orden, pero que habría mucha resistencia a cualquier presencia militar de Occidente en las calles.

'Occidente se ha negado a armar a la oposición, por lo tanto la gente de la oposición siente que no tiene derecho moral a intervenir una vez que se vaya Al Asad', cuenta.

La decisión de EE.UU. de incluir a Jabhat Al-Nusra, un grupo relacionado con Al Qaeda y miembro de la oposición, en su lista de organizaciones terroristas, se percibió con rechazo desde la oposición, afirma Abdeh.

'La gente lo ve como una hipocresía, por un lado Occidente quiere que Al Asad caiga, por el otro EE.UU. llama terroristas a quienes luchan contra él', añade.

Por ahora, los preparativos occidentales más visibles ante una Siria post-Asad han sido diplomáticos.

'No creo que lo estén haciendo demasiado bien', cuenta Tim Cross, general del ejército británico encargado de la reconstrucción de Irak en 2003.

Aunque dice que no le simpatiza el presidente Al Asad, cree que Occidente se equivoca al querer aislar a su régimen tan rápido.

'Lo hemos demonizado demasiado pronto, lo hemos alienado, empujándolo contra una esquina, y ahora estamos viendo los resultados'.

El ejército

Por su parte, Malik Abdeh cree que solo unas fuerzas fuertes y centralizadas podrían evitar que Siria se desintegrara en facciones feudales una vez que la causa común de derrocar a Al Asad se concrete.

'La capacidad de Occidente para influir en los asuntos dentro de Siria es limitada', asegura. 'Va a haber al menos cinco años de inestabilidad en el país, incluso una vez que Al Asad se haya ido', agrega.

'Lo que de verdad importa en Siria es el ejército'.

'El ejército es esencial para la supervivencia de Al Asad, pero también para la supervivencia de Siria tal y como la conocemos', completa Abdeh.

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