Vaca loca: ¿hay peligro en comer carne brasileña?

"Carne"

Los embargos impuestos a la carne brasileña por algunos países en los últimos días, después de que se identificara un caso de enfermedad de las vacas locas en Paraná (sur del país), son una actitud comprensible, pero no reflejan un verdadero riesgo en la manipulación o el consumo del producto.

Eso le dijo a BBC Brasil el veterinario Bernard Vallat, director general de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

Desde la semana pasada, cuando un examen de laboratorio realizado por la OIE detectó la proteína causante de la enfermedad en una vaca muerta en diciembre de 2010 en una granja en el municipio de Sertanópolis, tres países - Japón, China y Sudáfrica - anunciaron la prohibición de las importaciones de carne de vaca brasileña.

Otros países, entre ellos Rusia, el mayor importador de carne de Brasil, y Venezuela, el quinto más grande, dijeron que estudia la posibilidad de embargo. Brasil fue el segundo mayor exportador de carne de res en 2011, sólo superado por Australia.

La OIE, que es el organismo internacional responsable de evaluar las acciones de los países en la lucha contra las enfermedades animales, mantiene a Brasil en su lista de países con riesgo 'insignificante' de vacas locas.

'Brasil tiene cerca de 200 millones de cabezas de ganado', explica Vallat. 'No es un caso que vaya a cambiar la evaluación de la OIE del país'.

El experto señala que hay otros países con casos identificados de la enfermedad (cuyo nombre técnico es encefalopatía espongiforme bovina o EEB) y que también pueden ser considerados por la OIE en el grupo de riesgo insignificante.

'Pero cuando un país notifica a la comunidad internacional acerca de la existencia de la enfermedad, sobre todo cuando es la primera vez que se detecta un caso en el país, es aceptable que otros países adopten embargos a la espera de más información', dijo Vallat. 'Es una práctica común'.

Sin embargo, agrega que no hay riesgo para la salud de los consumidores de carne brasileña. Además de que los animales muertos fueron enterrados y no entraron en la cadena alimentaria, señala que el consenso científico actual es que incluso el consumo de carne roja de animales contaminados no trae ningún problema.

Sólo implica riesgos consumir los órganos contaminados con la proteína causante de la enfermedad, como el cerebro o la médula espinal.

Nuevos análisis

Según dice Vallat, los nuevos análisis que se están realizando en el laboratorio de referencia de la OIE para la enfermedad en Weybridge, en Reino Unido, deberían dar más información sobre el animal infectado en Paraná y aportar pistas sobre cómo fue contaminado.

La ABIEC (Asociación Brasileña de Exportadores de Carne) argumenta que el caso identificado en la granja de Sertanópolis fue un caso 'atípico', generado por mutaciones genéticas espontáneas en un animal de edad avanzada, y no como resultado del consumo de proteínas de origen animal contaminadas. Además, el animal murió sin manifestar la enfermedad, que puede permanecer latente durante años.

Si se confirma la tesis, el riesgo de que haya otros casos de la enfermedad se reduce. No hay transmisión de animal a animal y la contaminación se produce sólo por el consumo de alimentos contaminados por proteína animal que tenga la proteína causante de la EEB.

La vaca infectada en Paraná murió en diciembre de 2010 a los 13 años de edad, considerada avanzada. Las primeras pruebas realizadas en Brasil no han identificado la proteína que causa la EEB pero una contraprueba hecha en junio dio positivo. Un tercer análisis de la muestra realizado en Weybridge confirmó la enfermedad el pasado 6 de diciembre.

Según Vallat, el retraso en probar el caso en Brasil es normal, debido a la complejidad de la enfermedad. 'Todavía hay controversias científicas sobre las causas de la enfermedad y sobre los diferentes priones (proteínas que causan enfermedades) que circulan en los animales', dice.

Otra cuestión que debe examinarse es la contaminación. Como la enfermedad puede permanecer latente, es posible que la contaminación haya ocurrido hasta 13 años antes de la muerte del animal.

La OIE espera obtener en las últimas semanas el resultado final de su investigación sobre el caso de Brasil, lo que debería ayudar a responder estas preguntas.

Impacto económico

Vallat señala que la demora en la confirmación de la enfermedad no indica una falta de transparencia por parte de las autoridades brasileñas. 'No hay beneficio en ocultar un caso de la enfermedad y luego confirmarlo', dice.

También dice que los principales productores y exportadores de carne actúan con mucho cuidado en el control de las enfermedades de los animales, debido al impacto económico que cualquier brote de enfermedad puede tener.

El año pasado Brasil exportó 1,1 millones de toneladas de carne vacuna, con una facturación de US$5.400 millones.

Rusia, que también examina a un posible embargo contra Brasil, fue el mayor comprador de carne brasileña, con un 20% del total. El segundo mayor comprador, con el 13%, fue Hong Kong, en principio no afectado por el embargo chino.

China importó directamente sólo 2.947 toneladas de carne bovina brasileña en 2011, lo que equivale a apenas el 0,27% del total de las exportaciones brasileñas en ese período.

Los otros dos países que han confirmado los embargos también importan poca carne brasileña. Japón el año pasado compró 3.271 toneladas (0,3% del total), mientras que Sudáfrica acaba de comprar 718 toneladas (0,065% del total).

Precipitación

El gobierno de Brasil ha puesto en marcha una iniciativa diplomática para tratar de convencer a los países que impusieron embargos de que no hay motivo de preocupación.

Para ello, envió misiones a Japón, Sudáfrica y China. El gobierno también aprovecha la visita oficial de la presidenta Dilma Rousseff a Rusia para evitar que ese país siga el mismo camino.

La visita oficial de la delegación a Rusia incluye a varios representantes de exportadores de carne de Brasil.

Para Joao Almeida Sampaio Filho, vicepresidente de relaciones internacionales de Marfrig, uno de los mataderos más grandes de Brasil, las medidas de China, Japón y Sudáfrica son 'alarmistas e innecesarias'.

Según Sampaio Filho, 'el Ministerio de Agricultura ya ha dado todas las explicaciones posibles y sigue dándolas'.

'La OIE ha dicho que no hay por qué cambiar el estatus de Brasil, por lo que creo que estos tres países se precipitaron', agregó.

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