La tensión en Egipto alcance cotas sin precedentes

"Protesta contra Morsi"

Egipto se enfrenta a un miércoles de nuevas movilizaciones de la oposición contra el presidente Mohamed Morsi y el proyecto de Constitución que ha profundizado aún más la división en la nación árabe.

Decenas de opositores al presidente egipcio acamparon la noche del martes en las afueras del edificio y prometieron mantenerse allí, algo que presagia la continuación del ambiente de movilizaciones que ha experimentado la ciudad en las últimas semanas.

El martes la policía en El Cairo estuvo a punto de verse desbordada por los manifestantes que sitiaron el palacio presidencial y Morsi tuvo que ser sacado por su propia seguridad.

Decenas de miles de personas se congregaron frente al edificio en una acción sin precedentes, como señaló el corresponsal de la BBC en El Cairo, Jon Leyne.

Nada similar había ocurrido, ni siquiera en las protestas que desembocaron en el derrocamiento del expresidente Hosni Mubarak el año pasado.

Incluso muchos de los lemas que entonaba la multitud frente al palacio, en el suburbio de Heliópolis, eran similares a los de la 'primavera árabe' de febrero de 2011.

Mientras las fuerzas de seguridad exhortaban a la calma, simultáneamente otra considerable multitud se congregaba en la segunda ciudad del país, Alejandría, en lo que se teme que pueda ser una expansión de las revueltas callejeras.

Es señal de lo profundamente dividido que está el país, cuando se aproxima un referéndum sobre la nueva constitución en menos de dos semanas, señala Leyne.

¿Otoño árabe?

En las escaramuzas del martes en El Cairo hubo 8 heridos, ninguno de gravedad, según informó la agencia oficial de noticias Mena.

La policia retrocedió rápidamente y permitió a los manifestantes acercarse a los muros del palacio.

La multitud permaneció allí al anochecer, mientras miles de manifestantes también se congregaban en la emblemática Plaza Tahrir, epicentro de la revolución contra Mubarak.

'Fuimos traicionados durante 30 años y no le creeremos a Morsi, se sentará en el trono y no querrá levantarse', dijo un manifestante, Israa Wafid, a la agencia Reuters.

El gobierno de Mubarak duró 30 años, al cabo de los cuales abandonó el poder por la presión popular y actualmente está siendo juzgado por corrupción, abuso de poder y su responsabilidad en las muertes ocurridas durante la represión de la llamada Primavera Arabe.

Ahora que Morsi adoptó poderes especiales a través de un decreto el 22 de noviembre pasado y despojó al poder judicial de la capacidad de desafiar sus decisiones, muchos lo comparan con Mubarak.

También convocó a un referéndum nacional para el 15 de diciembre, en el que se votará por la nueva Carta Magna, que según los opositores se redactó con prisa y no contempla la protección de los derechos de las minorías, en particular las mujeres.

A favor y en contra

El presidente Morsi, quien ganó por escaso margen las primeras elecciones presidenciales libres en Egipto en junio pasado, afirma que renunciará a sus nuevos poderes una vez que se haya ratificado la nueva constitución.

Pero sus acciones han provocado la salida a las calles de miles de personas, tanto de sus simpatizantes como de sus detractores.

Varios periódicos se negaron a publicar sus ediciones de este martes, o imprimieron páginas en blanco, en protesta por lo que consideran la carencia de libertad de prensa en la constitución.

Su redacción estuvo a cargo de la asamblea dominada por los islamistas, en una sesión maratónica de 16 horas.

Los liberales boicotearon esa sesión, incluido el ganador del Premio Nobel de la Paz, Mohamed El Baradei, quien expresó que el documento iría a parar al 'basurero de la historia'.

Pero el borrador de la constitución sigue siendo defendido apasionadamente por la Hermandad Musulmana, a la que pertenece Morsi.

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