Palestinos/ONU: 'bofetada diplomática' para Israel

"Benjamin Netanyahu"

Mientras en los territorios palestinos se celebra el nuevo estatus de 'estado observador no miembro' en Naciones Unidas, en el vecino Israel el primer ministro Benjamín Netanyahu está siendo responsabilizado por lo que consideran una grave derrota diplomática.

El jueves, la Asamblea General de la ONU aprobó por 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones la nueva condición para los palestinos, que lo equipara con la condición del estado Vaticano.

El respaldo a la solicitud palestina superó incluso los cálculos más optimistas de la Autoridad Nacional Palestina y su presidente Mahmud Abbas, por lo que el nuevo estatus viene acompañado de una importante victoria diplomática.

Pero para lo que Abbas es un triunfo, para Netanyahu es un revés que algunos dentro de Israel salieron rápidamente a cobrarle.

'Bofetada' internacional

La presidenta del opositor Partido Laborista, Shelly Yajimovich, considera que el resultado en la ONU es consecuencia de la política exterior de Netanyahu y la profundización del estancamiento en el proceso de paz con los palestinos.

En declaraciones a la prensa local, Yajimovich, dijo que Netanyahu y su canciller Avigdor Lieberman, han 'avergonzado al país internacionalmente' y le han regalado a los palestinos una victoria histórica.

Zahava Gal On, presidenta del partido Meretz, de vocación pacifista, afirmó que la comunidad internacional 'ha dado a Netanyahu un bofetón en la cara', aunque aseguró que la movida podría ayudar a que Israel se involucre de nuevo en el proceso de paz.

Sin embargo, a juzgar por las declaraciones de los principales voceros israelíes, es poco probable que el nuevo estatus palestino vaya a tener ese efecto.

El canciller Lieberman consideró que el discurso de Abbas en la ONU, pidiendo un 'certificado de nacimiento para Palestina', demuestra que no está interesado en la paz.

En la edición del viernes del diario israelí Haretz, el especialista en asuntos diplomáticos Avi Issacharoff aseguró en un artículo de opinión que 'Abbas nuca lo admitirá, pero le debe un enorme agradecimiento al gobierno israelí y en particular al canciller Avigdor Lieberman'.

'Hace unos pocos días atrás parecía que Abbas podía evaporarse de la conciencia palestina e internacional en vista de los logros de Hamas durante la operación Pilar de Defensa', escribió Issacharoff, haciendo referencia a la reciente ofensiva militar israelí contra Gaza para neutralizar los ataques con cohetes de grupos radicales palestinos que venía sufriendo.

El analista destaca que ahora Abbas recuperó su posición de liderazgo, al menos en los círculos políticos del mundo árabe y logró un raro consenso entre los palestinos, divididos entre seguidores de Hamas, que gobierna de facto en Gaza, y los del Fatah de Abbas que controla Cisjordania.

ONU 'hostil'

En sus palabras ante la Asamblea, antes de que se produjera la votación, Abbas tuvo duros calificativos para Israel, a quien definió como una 'ocupación colonial racista' equiparable con un apartheid, el sistema de discriminación racial que rigió en Sudáfrica hasta los años noventa.

'El mundo ha podido ver un discurso difamatorio y venenoso, lleno de propaganda mentirosa contra el Ejército israelí y los ciudadanos israelíes', expresó Netanyahu en un comunicado difundido tras la intervención de Abbas.

'Alguien que desea la paz no habla de esa manera', dice la nota, en la que se añade que 'no se creará un Estado palestino que no garantice la seguridad de los ciudadanos israelíes'.

'El camino a la paz entre Jerusalén y Ramala pasa por negociaciones directas sin condiciones previas y no por decisiones unilaterales en la ONU'.

Aunque Israel nació de una resolución en 1947 de la entonces novel ONU, sus gobiernos suelen acusar al foro mundial de 'hostilidad' hacia el país y de pretender imponer una solución multilateral al problema con los palestinos.

'Temo que la Autoridad Palestina podrá usar a la ONU como un club político contra Israel', dijo el senador republicano estadounidense Lindsay Graham.

Grahamn y otros congresistas presentaron un proyecto de ley al Congreso que retiraría los fondos que EE.UU. aporta a la ONU, si los palestinos no entran en 'conversaciones significativas' con los israelíes para solucionar sus asuntos bilateralmente.

Aunque la Casa Blanca dejó claro que no consideraba buena idea el cambio de estatus palestino, en Washington han reactivado los llamados para que las partes empiecen a hablar de paz y 'dejen de provocarse en Nueva York o cualquier otra parte', como dijo la embajadora estadounidense ante la ONU, usan Rice.

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