Peña Nieto busca nueva dirección en relación con EE.UU.

"Enrique Peña Nieto"

A sólo tres días de su toma de posesión, el presidente electo de México, Enrique Peña Nieto, estará en Washington DC, Estados Unidos, para reunirse con el recién reelecto presidente Barack Obama y discutir la agenda que dominará sus gobiernos en términos de la estrecha relación que existe entre ambos países.

La relación bilateral ha estado dominada por la lucha contra los carteles del narcotráfico, el control del flujo de estupefacientes hacia el país del norte y la disminución de la violencia en la frontera.

Aunque no ha dado muchos detalles, Peña Nieto busca darle una nueva dirección a los programas que los dos socios y vecinos desarrollan, particularmente prestando más atención al fortalecimiento de los lazos económicos, sociales y culturales.

Sin embargo, la preocupación principal de su homólogo estadounidense sigue siendo drogas y seguridad pero los argumentos de Obama podrían verse comprometidos por la reciente legalización de la marihuana en dos estados.

Qué tantos ajustes se podrán hacer de un lado o del otro quedará por verse.

Los dos mandatarios se están conociendo: Obama querrá reafirmar la amistad en el marco de una continuidad de la agenda establecida, Peña Nieto estará en la misma tónica de cordialidad pero querrá dejar en claro que México tiene un nuevo presidente y un nueva forma de ver las cosas.

Continuidad y cambio

Agentes federales vigilan el lugar de una masacre

"Agentes federales vigilan el lugar de una masacre"

El viaje a Washington DC era algo que Enrique Peña Nieto tenía muy pendiente desde su victoria electoral. Como presidente electo ya ha visitado América Latina y Europa, simplemente estaba esperando que Estados Unidos realizara sus propias elecciones para conocer con quién iba a tener que relacionarse durante la mayor parte de su gobierno.

No se sabe cuál candidato favorecía Peña Nieto pero su propósito será determinar cuánta continuidad darle a la relación que sucesivos gobiernos estadounidenses establecieron con su antecesor, Felipe Calderón, y dónde marcar un nuevo rumbo.

Durante el primer gobierno de Barack Obama y los dos últimos años de George W. Bush se forjó una relación no antes vista en la historia de de ambos países particularmente en torno al plan Mérida, señaló a BBC Mundo, Maureen Meyer, directora del programa sobre México del centro de investigación Washington on Latin America (WOLA).

'Calderón puso todo en el tema de seguridad. Lo que quiere Peña Nieto es dar un giro a eso y plantear una agenda que marque la diferencia de su sexenio frente al de Calderón', expresó la analista.

A través del plan Mérida EE.UU. otorgó US$2.000 millones en asistencia en materia de seguridad. La colaboración, interacción y confianza desarrollados en este ámbito no tiene precedente, sobre todo a nivel federal, con un aumento del intercambio de información entre las autoridades de ambos países para incautar cargamentos ilícitos y detener capos del narcotráfico.

Aunque el presidente electo de México sin duda desea continuar colaborando con el aspecto de seguridad, probablemente buscará plantear modificaciones a las maneras como se logra.

En particular buscaría cambiar la manera en que el ejército es utilizado en las tareas del control de drogas, una aspiración un tando difícil justamente dada la continua violencia en muchas partes del país.

'Peña Nieto ha dicho que su prioridad es reducir la violencia en México que no tiene tando que ver con incautaciones y detenciones. Simplemente bajar la violencia. Quiere ver como Estados Unidos apoya esa prioridad', dijo Meyer.

Agenda: más NAFTA, menos droga

Para no dejar duda sobre sus metas, el Washington Post, el diario de mayor circulación en la capital de EE.UU., publicó hace pocos días un artículo firmado por Peña Nieto en el que reiteró los lazos que conectan el futuro de ambas naciones pero resaltó como error 'limitar nuestra relación bilateral a preocupaciones de drogas y seguridad'.

Escribió que quiere 'reajustar' las prioridades comunes entre él y el presidente Obama y, en ese sentido, propuso concentrarse en maneras de impulsar las economía y el comercio y crear nuevas sociedades con avances tecnológicos e inversión en el campo energético.

Según Maureen Meyer, Peña Nieto quiere expandir y aprovechar más lo que ya existe en el marco del Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA, por sus siglas en inglés) y abrir el camino para una mayor inversión en las empresas mexicanas y en la estatal petrolera Pemex.

'Pero será difícil retirar el tema de drogas y seguridad del primer lugar en la agenda', advirtió. Tanto desde un punto de vista práctico como estratégico.

Por una parte, todavía falta determinar el destino de US$800 millones del plan Mérida que ya fueron aprobados. Es una enorme cantidad de dinero al que tendría que dársele continuidad, señala la analista de WOLA.

También se mantienen las preocupaciones en la Casa Blanca desde el intento de asesinato de dos agentes de la CIA por efectivos de la policía federal mexicana en agosto. 'Son muchos los temas relacionados a la seguridad y el narcotráfico que garantizan que serán parte de la agenda durante los próximos años'.

Marihuana e inmigración

No obstante, la legalización de la marihuana por voto popular en los estados de Colorado y Washington podrían restarle bases a los argumentos de Obama.

Es cierto que la legalización es iniciativa individual de estos dos estados y que a nivel federal continúa siendo ilícita pero no deja de crear complicaciones. Por qué, se preguntan en México, se arriesgan recursos y vidas mexicanas para reprimir el comercio de una droga que en partes de EE.UU. es legal.

Representantes del opositor Partido de la Revolución Democrática (PRD) ya presentaron una iniciativa para legalizar la marihuana en México y va a haber una discusión interna sobre el asunto.

Peña Nieto expresó como candidato su oposición a la legalización, sin embargo, dijo estar abierto a la discusión y el debate. El tema, que no es de particular agrado para Obama, estaría sobre la mesa en las conversaciones de este martes.

Donde Obama tal vez podría hacer concesiones es con el asunto de la reforma migratoria que él mismo se ha comprometido a impulsar, aunque no será un tema prioritario como lo quiso volver el otrora presidente Vicente Fox que, según Maureen Meyer, quería 'toda la enchilada' en cuanto a la reforma.

'Tendría un impacto entre los inmigrantes mexicanos, sobre todo los deportados, que están yendo presos o son explotados por las mismas organizaciones de narcotraficantes en la frontera', indicó Meyer.

'Con solo regular el estatus de los indocumentados en EE.UU. y mejorar el flujo legal de gente mejoraría la seguridad, especialmente en la frontera y otras ciudades con problemas muy graves que afectan a la población inmigrante'.

El hecho que tenga significado para el gobierno de México tanto en términos de la seguridad como para el bienestar de sus connacionales en EE.UU., serían factores para instar a Obama a que empuje una pronta reforma, concluyó la analista.

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