Siria, una tregua de papel

"Observadores de la ONU en la morgue del hospital en Houla"

En los papeles Siria vive bajo una tregua desde hace seis semanas, pero en la práctica la historia es otra. Los enfrentamientos se suceden y, aún para los elevados estándares de violencia en el país, lo ocurrido en la provincia de Homs califica como 'masacre', de acuerdo a la oposición al presidente Bashar al Asad.

El general Robert Mood, jefe de la misión de observadores de las Naciones Unidas en Siria, aseguró a la BBC que 92 personas murieron en la ciudad de Hula. De ellas, 32 son niños menores de 10 años.

El gobierno sirio responsabilizó de las muertes, ocurridas el viernes, a 'bandas armadas terroristas'.

Se trata de uno de los ataques más sangrientos desde que el supuesto alto el fuego entró en vigor y ha recibido la condena de la comunidad internacional.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y el enviado internacional, Kofi Annan, condenaron este sábado en una declaración conjunta los asesinatos y exigieron al gobierno sirio poner fin inmediato a la violencia en todas sus formas.

'Asesinato y miedo'

Naciones Unidas demandó al gobierno sirio que deje de utilizar armas pesadas en zonas populosas luego de que los observadores en el terreno encontraran proyectiles de tanques de artillería en la zona del ataque.

La Liga Árabe y Francia condenaron el hecho, al tiempo que el Reino Unido anunció su intención de que el Consejo de Seguridad se reúna de forma urgente.

'Aquellos que perpetraron esta atrocidad deben ser identificados y hacer que respondan. Y Estados Unidos trabajará con la comunidad internacional para intensificar nuestra presiónsobre Al Asad y sus amigotes, cuyo gobierno a través del asesinato y el miedo debe llegar a su fin', dijo por su parte la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton.

Más temprano, el corresponsal de la BBC en el vecino Líbano, Jim Muir, señaló que un video publicado en internet por opositores -cuya autenticidad no pudo ser comprobada- mostraba cuerpos ensangrentados y mutilados de niños en la oscuridad, mientras una voz decía que había demasiados para contarlos.

Activistas dijeron que varias familias enteras fueron masacradas por las fuerzas de seguridad. Algunas murieron en bombardeos, mientras que otras personas fueron capturadas y ejecutadas, agregó Muir, quien asegura que la tregua en Siria es ahora una 'ficción'.

Semanas atrás la explosión de coches bomba dejó decenas de muertos y no pasa un día sin enfrentamientos.

'Tanto en la noche como en el día suenan tiroteos con bombardeos ocasionales. Aquí no hay un alto al fuego y no lo habrá durante algún tiempo', así describió en días pasados una periodista de la BBC que recorrió las calles de Homs.

Esa ciudad se ha llevado la peor parte de los 14 meses del levantamiento contra el gobierno de Bashar al Asad.

Algunas fuentes estiman que entre el 15% y el 20% de Homs estaba controlada por la oposición. Un área similar todavía está en disputa.

'Extrema gravedad'

Un reconocimiento que hizo este viernes el propio secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, cuando aseguró que 'partes significativas de algunas ciudades' se encuentran en manos opositoras.

En una carta al Consejo de Seguridad de ONU, Ban dijo que la situación en Siria todavía era de 'extrema gravedad' y urgió a los Estados a no armar a ningún bando del conflicto.

Se trató del primer informe de Ban al máximo órgano internacional de seguridad tras la aprobación, el 21 de abril, de la resolución 2.043 donde se aprobó la Misión de Supervisión de la ONU en Siria (Unsmis).

El 30 de mayo el Consejo estudiará el reporte del secretario general y tendrá una visión más clara del despliegue de los 280 observadores de la ONU que hay en el terreno. Su presencia no ha impedido elevados niveles de violencia y su futuro, como el de la misión, estará bajo estudio la próxima semana.

El diplomático denunció que el presidente Al Asad continúa perpetrando 'violaciones masivas de los derechos humanos', entre ellas 'detenciones arbitrarias, tortura, desapariciones forzadas y ejecuciones masivas de activistas, opositores y desertores', y aseguró que las fuerzas de oposición también violan los derechos humanos, 'aunque a menor escala'.

Tras la 'masacre' del viernes, la oposición hizo un llamado a Naciones Unidas, y a sus observadores en el terreno, a que hagan más por proteger a los civiles, blancos vulnerables en un conflicto que desde marzo de 2011, inicio del alzamiento contra Al Asad, se cobró la vida de al menos 10.000 personas.

Además, alrededor de 230.000 se han desplazado de forma interna y más de 60.000 se encuentran refugiados en países limítrofes, como Líbano y Turquía.

El desafío para la Unsmis es inmenso pues su misión es distinta a cualquier fuerza de paz de la ONU en Medio Oriente, y tal vez incluso a cualquiera de sus fuerzas de paz en cualquier otro lugar, explica Muir.

Normalmente -agrega- se trata de verificar que se respete una tregua formal entre Estados, y no de asegurar que se cumpla un proceso de paz que está en pleno progreso y en una situación que en algunos casos se parece a una guerra civil.

Una portavoz del Comité Internacional de la Cruz Roja en Damasco, Rabab Al Rifai, hizo hincapié, en una entrevista con la BBC, que los civiles inocentes y los heridos en los enfrentamientos deben poder abandonar el área de conflicto.

'Casi todas las semanas tenemos equipos presentes en Homs o en Idlib, también en Hama recientemente, por lo que estamos allí y estamos expandiendo nuestras actividades para poder responder las necesidades humanitarias urgentes', explicó este sábado.

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