Eurovisión: cómo la geopolítica se coló en el festival más famoso de Europa

"Integrantes de Abba"

Este sábado, como viene sucediendo desde hace más de 50 años, millones de europeos se sentarán frente al televisor para ver el que se ha convertido en unos de los eventos más populares del Viejo Continente: el festival de la canción de Eurovisión.

Los organizadores del certamen prevén que la cita -que se celebra este año en Bakú, la capital de Azerbaiyán- será vista por más de 100 millones de personas en 50 países de todo el mundo.

La favorita para hacerse con el triunfo es la cantante sueca Loreen, quien con su tema 'Euphoria' aparece en todas las apuestas como la cantante a batir.

Pero como suele ser habitual -más allá de la dudosa calidad de algunas de las canciones que se presentan y de los atuendos estrambóticos que lucirán algunos de los participantes- la edición de este año de Eurovisión no está exenta de polémicas que van más allá de las cuestiones puramente artísticas.

Controversias

Por un lado, están las ONG y los grupos opositores que llevan semanas denunciando las violaciones de los derechos humanos que aseguran se producen en Azerbaiyán, país que organiza el certamen por primera vez gracias a su victoria en la edición del año pasado.

Por otro, las declaraciones del líder de un partido nacionalista ucraniano, quien aseguró que la cantante Gaitana -de origen congoleño- no es una buena elección para representar a su país por ser negra.

Y entre una y otra, está la controversia que viene repitiéndose desde hace años y que tiene que ver con el sistema de votación del certamen.

Según denuncian algunos, este favorece que los países se voten los unos a los otros por cuestiones de afinidad política o cultural y no en base a la calidad de las canciones.

Aunque a un observador externo pueda parecerle una nimiedad, en los últimos años este fenómeno ha sido objeto de numerosos estudios e investigaciones.

'Hemos analizado todas las votaciones desde 1975 y hemos comprobado que hay unos bloques de votación que dejan muy clara la cercanía que existe entre países vecinos', le explicó a BBC Mundo Rafael Cereceda, redactor de Euronews.

Este portal de noticias con base en Lyon, Francia, publicó esta semana un artículo en el que se constata que 'los países vecinos o aquellos con algún tipo de cercanía política o cultural han tenido tendencia a darse una mayor puntuación entre sí' en el festival.

Tres bloques de votación

Según explica Cereceda, primero está el que llaman 'bloque de voto vikingo' que incluye a los países escandinavos y a sus vecinos de las naciones bálticas.

Luego existe un 'bloque balcánico', que agrupa a Bosnia Herzegovina, Croacia, Macedonia, Eslovenia y Turquía.

Por último, encontraríamos al bautizado como 'bloque del Pacto de Varsovia', en el están Letonia, Lituania, Polonia, Rusia, Estonia y Rumanía.

Al parecer, la influencia de los tres bloques habría aumentado en 2004, cuando el festival se abrió a numerosos países del este de Europa que nunca habían participado.

Ello habría hecho que los bloques existentes ganaran nuevos miembros y se volvieran todavía más decisivos.

La influencia de los diferentes grupos parece haber dado sus frutos ya que, desde 2004, a excepción de Alemania en 2010, los ganadores de Eurovisión siempre han pertenecido a alguno de los tres grandes bloques.

La importancia de los inmigrantes

Massiel

"Massiel"

Según explica Rafael Cereceda, en las votaciones del festival se da otro fenómeno interesante que tiene 'que tiene que ver con la inmigración' y la introducción del sistema de voto a distancia, que permite que los televidentes puedan otorgar puntos a cualquier país excepto al de residencia.

Esto sería especialmente evidente en países con un gran número de ciudadanos viviendo en el extranjero.

Un ejemplo de ello sería España, que entre 2003 y 2011 concedió una alta puntuación a Rumanía. Se estima que en España viven casi un millón de ciudadanos de orígen rumano.

Lo mismo habría sucedido con los votos recibidos por Turquía desde Alemania, país este último que cuenta con una importante comunidad turca.

Pero frente a los que aseguran que los patrones de votación en Eurovisión están relacionados con cuestiones de geopolítica, hay quienes ven motivos más inocentes.

Afinidades culturales

'Puede ser que algunos países voten por canciones que están en la misma lengua o en una lengua similar, o puede ser que haya temas que tengan ciertas características culturales que hacen que estos sean más interesante para otros países', le dijo a la BBC el doctor Michel Vellekoop, de la Universidad de Twente, en Holanda.

Junto con su colega Laura Spierdijk, Vellekoop analizó las votaciones de los participantes en Eurovisión entre 1975 y 2003.

Concursantes irlandeses

"Concursantes irlandeses"

Tras eliminar posibles desviaciones por cuestiones lingüísticas, culturales y religiosas, aseguran que sólo encontraron pruebas de votaciones con tintes políticos entre Estonia, Letonia y Lituania.

Otros patrones de votación, según Vellekoop, pueden ser explicados por preferencias lingüísticas y gustos culturales compartidos.

Chipre y Grecia, por ejemplo, son acusados habitualmente de favorecerse mutuamente y, según las estadísticas, son los países que más puntos se otorgan el uno al otro.

Pero según el doctor Vellekoop, sus análisis estadísticos muestran que la razón por la que estos dos países se puntúan tan alto cada año es que sus habitantes hablan la misma lengua y probablemente aprecian el mismo tipo de música.

Sea como fuere, parece que los que salen más perjudicados de este patrón de voto por bloques geográficos y culturales son los grandes países como Reino Unido, Francia, Alemania y España, que no pertenecen a ningún gran grupo.

Polémicas aparte, de lo que no hay duda es que, como viene sucediendo desde 1956, este sábado millones de personas de todos los rincones de Europa volverán a sentarse frente al televisor para disfrutar de un festival que, más allá de sus méritos artísticos y de su controvertido sistema de votación, es puro entretenimiento.

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