Solicita tu tarjeta Banamex
  • Clic aquí para imprimir!
    Imprimelo
    Clic aquí para enviar por correo!
    Envíalo
    Clic aquí para el Blog!
    Blog
Tortugas en imágenes
Tortuga de la especie CaguamaEn las playas de NicaraguaTomar concienciaTortuga de la especie CaguamaAl rescate

La difícil protección de las tortugas marinas

Una suculenta comilona de huevos de tortuga de paslama por parte de diputados nicaragüenses, los mismos que aprobaron una veda para evitar la extinción de cinco especies que anidan en las playas del Pacífico de Nicaragua, ha suscitado una agresiva campaña para impedir la caza y alimento de esos exóticos reptiles.

La tortuga laúd o tora, la más grande de la especie, con un peso de 200 hasta 700 kilogramos y que se creía extinguida de las playas nicaragüenses, ha dejado "rastros" de su hábitat, de acuerdo a una exploración de ecologistas que gritan: "Hacedle huevo, no los chupes, no somos viagra".

Una sesión solemne de la Asamblea Nacional, celebrada en la ciudad universitaria de León, 90 kilómetros al noroeste de Managua, sirvió de antesala a una suculenta comilona de huevos de tortugas de paslama de varios diputados que, ante cámaras y sin ningún rubor, trasgredieron la ley que ellos mismos aprobaron para proteger a esas especies migratorias en peligro de extinción.

Los legisladores, de todos los signos ideológicos, degustaron de los huevos de paslama acompañado con yuca cosida, sal y ensalada con chile picante en el atrio de la iglesia San Felipe, de León, pese a la veda, aprobada meses atrás por los parlamentarios, que prohíbe la caza y consumo de huevos de tortuga.

Grupos ecologistas protestaron por el festín de los legisladores que, en un intento de defender lo indefendible, alegaron desconocer sobre la veda que habían aprobado meses antes. Otros reconocieron el error pero que ya nada se podía hacer, y hubo uno que negó se trataran de huevos de tortuga los que habían "chupado", sino de lagartos.

Muy pocos, como el legislador social cristiano Agustín Jarquín, admitió su error y, junto a sus nietos, visitó luego un refugio de vida silvestre donde anidan las tortugas, para contemplar, en la madrugada de una luna llena, ese precioso acto de la naturaleza.

INICIATIVA DE ECOLOGISTAS

En ese contexto, la fundación Flora y Fauna Internacional (FFI) y el Ministerio nicaragüense de Ambiente y Recursos Naturales (Marena) han lanzado una cruzada para no consumir huevos de tortugas.

El objetivo es despertar la conciencia en la población sobre el peligro de extinción de las tortugas marinas, explicó a Efe el director de áreas protegidas del Marena, Francisco Gadea.

La campaña está dirigida principalmente a hombres que habitan en centros urbanos del Pacifico de Nicaragua, que consumen los huevos de paslama en bares y restaurantes como si de un potente afrodisiaco se tratara. "El huevo de paslama es apetecido en el Pacífico por el tamaño y el sabor", apuntó el funcionario.

Para sensibilizar a la población sobre el problema del consumo de huevos de tortuga, grupos de ecologistas y autoridades del Gobierno han colgado en autobuses del transporte colectivo, en fotografías, a artistas locales con el mensaje de no consumir huevos de tortugas. También han repartido calcomanías, camisetas, gorras, entre otras piezas promocionales.

 

PREMIO DE NATURALEZA

En las playas de Nicaragua anidan cinco especies de tortugas marinas: verde, carey, laúd o tora, cabezona y paslasma, que se encuentran en peligro de extinción por diferentes factores.

Una tortuga desova entre 90 y 130 huevos y desde que nacen los tortuguillos comienzan a enfrentarse a los enemigos naturales: los depredadores marinos, aves de carroña, insectos, hongos, pescadores y el saqueo del hombre en las playas para el comercio ilegal, indicó el oficial de incidencia del no gubernamental Centro Humboldt, Julio Sánchez, en declaraciones a Efe-Reportajes.

Son tantas las amenazas que de cada 100 huevos que deposita una tortuga en su nido, apenas un tortuguillo sobrevive y llega a alcanzar la madurez sexual, agregó.

RESGUARDAN SANTUARIOS

Ante el peligro de extinción de esos reptiles y para complementar la cruzada contra el consumo de huevos de tortuga, las autoridades en coordinación con grupos ecologistas han redoblado la seguridad en las playas.

Los santuarios de tortugas más importantes de Nicaragua son La Flor y Chacocente, en las costas del Pacífico, y declaradas Refugios de Vida Silvestre, y en las reservas naturales Isla Juan Venado, Volcán Cosigüina y Estero Padre Ramos, en el occidente del país.

Los guarda parques vigilan en las noches las playas para frenar la matanza y el saqueo de huevos en tierra firme.

Los ecologistas también recorren las costas en busca de tortugas para marcarlas, tallarlas, examinarlas y resguardar los huevos amenazados por depredadores marinos, aves carroñeras, insectos, pescadores y, ahora, hasta por los diputados.

 

 

Califica este artículo: MaloMuy maloMaloNo está malBuenoMuy buenoExcelente
Tu voto ayuda a otros usuarios a evaluar el artículo
Imprime este artículo|Envíalo por e-mail