Obama y la crisis en Gaza
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El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, dijo que tiene la intención de lidiar con los problemas del Medio Oriente desde el comienzo de su mandato.
Así lo enfatizó Richard Haass, director del Consejo de Relaciones Exteriores.
"Lo que la crisis de Gaza nos ha hecho recordar -como si alguien realmente necesitara un recordatorio- es que el Medio Oriente no es estable y la situación no va a esperar para que la nueva administración decida cuándo está lista para hacerle frente," señaló el analista.
Sin embargo, ¿en qué será distinta la administración de Obama?
"Otras maneras"
Se ha especulado mucho, especialmente en la prensa británica, sobre la posibilidad de que el equipo de Obama adopte la medida sin precedente de entablar conversaciones directas con Hamas.
Sin embargo, en Washington, todos con los que he hablado descartan esta iniciativa, a menos que Hamas cumpla una serie de condiciones y renuncie a la violencia.
Robert Malley, director del programa del Medio Oriente del Grupo de Crisis Internacional, me explicó que no es algo que deba verse en blanco y negro.
"No se trata de un interruptor eléctrico, donde se tenga que hablar con Hamas o boicotearlo completamente. Puede existir otra manera de lidiar con este grupo."
Para este experto, es posible que el equipo de Obama muestre "cierta creatividad", en términos que permita que terceros hablen con Hamas, sin obstaculizar el diálogo.
Si, por ejemplo, se forma un gobierno palestino de unidad nacional, que abarque miembros de Hamas, entonces Malley espera que la administración de Obama decida qué hacer "dependiendo de las acciones en el terreno del grupo islamista".
¿Qué pasa si Hamas se adhiere a un alto el fuego? ¿Dejará que el presidente de la Organización de Liberación de Palestina negocie un acuerdo con Israel? ¿Significa entonces que permitirá que el acuerdo se someta a un referéndum popular y que se va a respetar los resultados de ese referéndum?
"Esa es la forma en que la próxima administración, de hecho, quiere hacer frente a este problema, sin abordar directamente la polémica cuestión de hablar con Hamas", afirmó Malley.
"Política de bancarrota"
Por su parte, para Richard Haass, el cambio de la política exterior de EE.UU. hacia Medio Oriente es una cuestión de tono, así como de sustancia.
El presidente del Consejo de Relaciones Exteriores cree que el nuevo presidente debería exponer lo más antes posible su pensamiento sobre la región.
De esta manera - explica - pondría en relieve "un nuevo activismo de EE.UU. y un nuevo énfasis en la diplomacia estadounidense".
Lo que es absolutamente claro, sin embargo, es que la actual política de George W. Bush no puede continuar, especialmente aquellos que han tratado de sacar provecho a la división de los palestinos.
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