Las prioridades de Obama para 2009

Barack Obama entra este mes a la Casa Blanca con una amplia agenda para los cambios que quiere implementar en Estados Unidos.
Max Deveson, de la BBC, presenta los temas que el nuevo presidente de EE.UU. enfrentará, probablemente, de inmediato, y aquellos que podría estar tentado a dejar de lado.
REACTIVACIÓN ECONÓMICA
Para estimular la debilitada economía de Estados Unidos, Obama busca realizar la inversión más grande en infraestructura que se haya hecho en el país desde que el presidente Eisenhower construyera la red de autopistas interestatales en los años 50.
Obama propone un plan de construcción de puentes y carreteras a escala nacional, así como planes para restaurar y modernizar edificios públicos y escuelas en todo el país. Al invertir en proyectos que ya están avanzados, Obama espera inyectar efectivo en el sistema de forma rápida, crear empleos y alentar el crecimiento y el consumo.
Otras propuestas incluyen créditos fiscales para las empresas que creen trabajos, reducción de impuestos para el 95% de los trabajadores estadounidenses y la ampliación de beneficios de desempleo.
El costo del paquete de estímulos se ha estimado que está entre los US$700.000 millones y el billón de dólares.
REFORMA AL SISTEMA DE SALUD
Obama prometió reducir los costos de los seguros y ofreció, al mismo tiempo, un nuevo plan más accesible para quienes no cuentan con ellos. Hasta ahora ha respaldado su retórica con nombramientos que apuntan a la consecución de esos objetivos.
Tom Daschle, ex Líder de la Mayoría en el Senado, encabezará el Departamento de Salud y Servicios Humanos y también fungirá como el "zar" de la Casa Blanca en políticas de salud. Otros asesores clave tienen, asimismo, experiencia en impulsar leyes en el Congreso.
Estos congresistas veteranos estarán trabajando con un congreso que en sí mismo está interesado en reformas de salud. Dos senadores prominentes, Ted Kennedy y Max Baucus, están trabajando en sus propios planes de reforma.
Obama aún tiene por delante una dura batalla para convencer a las aseguradoras, las empresas farmacéuticas, los doctores y el puñado de senadores republicanos que necesita para que el plan se apruebe en el Senado. Sin embargo, el viento está soplando, definitivamente, a su favor.



