El futuro de la Revolución
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Pocos dudan de que el futuro de Cuba y su proceso revolucionario estará determinado en gran parte por las medidas que el gobierno de Raúl Castro adopte en los próximos meses. La mayoría de los cubanos, desde los intelectuales hasta el hombre común, coinciden en la necesidad de realizar cambios.
Incluso Fidel Castro, poco antes de su enfermedad, expresó que el proceso revolucionario podía ser destruido "por nosotros mismos" y en uno de sus discursos dijo que Revolución es "cambiar todo lo que debe ser cambiado". Con ello abrió una gran puerta.
El 26 de julio de 2007, el general Raúl Castro, ya entonces presidente en funciones, prometió hacer cambios estructurales pero con un límite: "Lo único que no cuestionará jamás un revolucionario es nuestra decisión de construir el socialismo".
Por su parte, la población lo expresó con toda claridad en 1,2 millones de críticas al funcionamiento del país, planteadas durante 2007, en un debate nacional organizado por el propio Raúl Castro y en el que participaron cerca de 5 millones de cubanos.
La intelectualidad ha escogido Internet. La página española "Kaosenlared" se ha convertido en el centro de la polémica. Recoge cientos de propuestas para transformar la realidad cubana, y los internautas de la isla y del exterior discuten en foros interactivos.
Debate de izquierda
Resulta además interesante que recientemente haya surgido una tendencia de izquierda pero crítica con el sistema, a la que se suman viejos y jóvenes comunistas que, paradójicamente, apelan a que se construya un "verdadero socialismo".
Su pensamiento lo sintetiza el ex diplomático Pedro Campos, cuando afirma que, "el haber mantenido el trabajo asalariado como la forma de organizar la producción ha significado - en esencia - continuar con el mismo modo de producción capitalista, aún cuando se haya intentado un tipo de distribución igualitaria".
En el otro extremo, el economista disidente Oscar Espinosa Chepe reclama que "el presidente Raúl Castro, conocido por su pragmatismo, reflexionará sobre la experiencia china y retomará la idea de promover cambios estructurales y de conceptos".
En definitiva, nunca hubo un espíritu tan generalizado a favor del cambio como el que se puede notar ahora. Es como si la sociedad entera percibiera que las cosas ya no pueden seguir como hasta hoy.
Sin embargo, los que piensan de otra forma no tienen plataforma de opinión. El escritor Félix Sautié denuncia que "se descalifica incluso en ocasiones como enemigos a quienes expresan algo diferente o que no le suene bien al pensamiento oficial establecido".
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