Un apenado Armstrong admite dopaje

Lance Armstrong, el que fuera el mejor ciclista de todos los tiempos, “no era verdad”, tal y como él mismo admitió en la primera parte de su entrevista con Oprah Winfrey. Se confirman las filtraciones. El tejano se dopó desde mediados de los 90 hasta 2005, cuando se retiró por primera vez. Las acusaciones de dopaje que se cernían sobre el que fuera campeón del Tour de Francia en siete ocasiones consecutivas eran ciertas. El norteamericano no sólo había logrado ganar siete Tours de Francia consecutivos, lo había hecho después de otra gesta, vencer el cáncer de testículos. Su triunfo era doble. Durante la entrevista se le veía frágil, incómodo, a ratos nervioso y vulnerable. Según sus propias palabras, es la segunda vez en la vida en que todo escapa a su control. La primera vez fue el cáncer, y ya venció. No obstante, el ex ciclista, que ha sido acusado durante estos años por algunos de sus ex compañeros, había negado doparse al volver en 2009 y dijo sentirse muy decepcionado por esa parte del informe de la USADA. "Crucé la línea por última vez en 2005". Aquel año volvió al Tour después de estar tres años en el dique seco y aun con todo quedó tercero en la ronda gala. En aquella edición el campeón fue su compañero de equipo, Alberto Contador; con polémica incluida. El americano explicó que se dopaba con EPO, que se había hecho autotransfusiones de sangre y también tomaba hormonas como testosterona. Lance Armstrong ha afirmado que cree que era imposible ganar los siete Tours consecutivos sin doparse, al menos en su época. Por otra parte puso en duda que el sistema del US Postal, equipo en el que militaba, fuera el "el más sofisticado, profesionalizado y exitoso programa de dopaje que el deporte jamás ha visto", tal y como se aseguraba en el mencionado informe de la USADA. "Era profesional, sin duda, y muy inteligente, pero era muy conservador", apostillaba al respecto. Lance nunca tuvo miedo a que lo descubrieran y que ya se "había librado". Lo más sorprendente, ha sido que no sentía remordimientos por lo que hacía, no creía que fuera nada malo y que consideraba que no hacía trampa. En varias ocasiones se ha mostrado arrepentido y ha evitado en todo momento las justificaciones y las excusas: "No hay una verdadera justificación para todo lo que hacía". "Yo no inventé la cultura del dopaje, pero tampoco traté de detenerla. Ahora el deporte lo está pagando", se lamentaba el ex ciclista y aseguraba que ama el ciclismo. El americano ha evitado entrar en polémica con otros ciclistas y se ha negado a hablar en algunos casos de algunos de los que le acusaron. "No quiero acusar a nadie más. Estoy aquí para reconocer lo que hice y pedir perdón", añadía. "Sé que no soy la persona más creíble del mundo". Al final de la primera parte de la entrevisto, ha dicho que se ve como alguien que era arrogante, y que la actitud que mostraba sobre la bicicleta también la mostraba en otras facetas de su vida. "Estoy pagando y así debe ser. Lo merezco", sentenciaba arrepentido el americano, que ha dejado una puerta entreabierta a la colaboración con la lucha contra el dopaje.