Fotos: Adrián Cerda

Fotos: Adrián Cerda

EXCLUSIVA MUNDIAL CONTENIDO.- Quisieron enseñarle el Padre Nuestro al cura, algo así como venderle hielo a los esquimales. Vender tacos en México no fue negocio para la franquicia gringa. Fotos: Adrián Cerda

Monterrey, Nuevo León.- “Disculpe las molestias. Por el momento permanecerá cerrado. Gracias por su preferencia”. Así de lacónico es el aviso que desde hace un mes luce la puerta del primer Taco Bell que se inauguró en México.

Los pocos clientes que se acercan al local ubicado sobre la avenida Sendero en el municipio de General Escobedo, aledaño a Monterrey, se alejan con la interrogante si el restaurante está cerrado de manera provisional o definitiva.

Juan Guerrero Gómez, vigilante motorizado de Plaza Bella, centro comercial donde se encuentra el restaurante de origen estadunidense, se acerca al corresponsal de Contenido para inquirir el porqué de las fotos. Confirma que el local cerró sus puertas a principios de diciembre ante la escasez de clientes.

–Venía muy poca gente. Lo cerraron por incosteable–, dice el guardia. El local, inaugurado en el 2007, aún luce al frente la inconfundible campana roja que identifica a la empresa en más de 6 mil sucursales distribuidas por todo el mundo.

El Taco Bell Sendero todavía exhibe la publicidad exterior con sus últimas promociones: tacos fritos bañados de queso amarillo a precios de 10, 12 y 17 pesos. Remata con el slogan “Taco Bell es otra cosa”.

Más drástica fue la desaparición de la segunda sucursal sobre la avenida Lincoln al poniente de Monterrey, donde de la noche a la mañana una grúa llegó y se llevó el anuncio panorámico y el logotipo de la campana sobre la puerta.

La sucursal de Taco Bell Lincoln, la segunda y última en México, fue inaugurada en diciembre del 2008. De acuerdo a vecinos de la Colonia Santa Cecilia, el restaurante estaba vacío la mayor parte de la semana por lo que ni siquiera llegó a cumplir su primer año de vida.

Antonio Hernández Delgado, vigilante del Centro Comercial Soriana Lincoln, en cuyo estacionamiento se instaló el segundo Taco Bell, señala que el restaurante cerró sus puertas a finales de noviembre. –Primero pusieron un aviso de cierre temporal y luego vinieron y quitaron toda la publicidad exterior.

El local luce con los vidrios sucios pero conserva la tradicional pintura naranja de su fachada así como su media columna de piedra laja. En su interior permanecen las sillas, mesas y el mobiliario de la cocina, aunque se aprecian cables desconectados por doquier.

Desde su inauguración en octubre del 2007, el primer restaurante en el municipio de General Escobedo despertó gran atención mediática a nivel nacional e internacional. Taco Bell, el gigante estadunidense de la comida rápida, se atrevía a vender tacos en… México.

A la pomposa apertura de Monterrey asistieron Steven Pepper, director general de Yum! México (el consorcio que también agrupa a nivel mundial las empresas hermanas Pizza Hut y Kentucky Fried Chicken), Javier Rancaño director de Taco Bell México y el entonces gobernador de Nuevo León, José Natividad González Parás.

Los directivos de la firma estaban orgullosos de este segundo intento en suelo azteca (el primer intento fallido fue en la Ciudad de México en 1992) y esperaban conquistar en definitiva al país que inspiró el menú de Taco Bell. Según sus estimaciones a mediano plazo, abrirían 300 sucursales en toda la república.

Críticos, humoristas y público en general enfatizaron que la nueva aventura de Taco Bell en México era un reto temerario que equivalía a vender hielo a los esquimales, llevarles arena a los árabes o venderle salmón a los noruegos.

Taco Bell fue fundado en 1962 por Glen Bell, un ex marino de California fanático de los tacos. Glenn hizo una adaptación “americanizada” del platillo mexicano y triunfó en grande al ofrecer franquicias de su empresa por toda la Unión Americana.

La poderosa cadena actualmente cuenta con más de 6,600 unidades en Estados Unidos, Canadá, España, Costa Rica, Chile, Panamá, Ecuador y Guatemala.

Con el cierre de las dos sucursales de Monterrey, la aventura de Taco Bell, por segunda ocasión en menos de 18 años, tuvo un triste final en la tierra que precisamente inspiró su menú.